PARÍS (EUROLATINNEWS) - Bajo el alto patrocinio del presidente Emmanuel Macron, París vibró al ritmo de un evento que trasciende los límites del plato: el Foro Gastronómico Francés 2025.
Liderado por el chef Guillaume Gomez, embajador de la gastronomía francesa, este evento se ha consolidado como uno de los principales foros internacionales donde se expresan los sabores, las culturas, los valores y las ambiciones de un mundo en busca de unidad.
Como una extensión festiva y popular, la Villa Internacional de la Gastronomía se instaló a los pies de la Torre Eiffel. Durante varios días, las orillas del Sena se transformaron en un mosaico de aromas, música y encuentros humanos. Este año, casi 70 países respondieron, enviando a sus embajadores, chefs, artistas y artesanos para celebrar este lenguaje universal: el del gusto y el compartir.
Una inauguración colorida y llena de sabor
Desde el principio, el tono estaba marcado. Junto a Guillaume Gomez, Hélène Darroze, madrina de esta edición, destacó cómo la cocina sigue siendo un vehículo para compartir y expresar emociones. La chef con estrella Michelin, recientemente elegida mejor chef del mundo, pronunció un discurso sincero:
"La gastronomía es una mano tendida. Cuenta historias, une familias y reconcilia pueblos. Aquí, al pie de la Torre Eiffel, tenemos la prueba de que el gusto puede romper fronteras".
Su colega Yannick Alléno, también presente, se hizo eco de sus sentimientos, enfatizando la necesidad de convertir la cocina en un acto cívico y ecológico. Para él, los chefs de hoy tienen la responsabilidad de educar a las futuras generaciones sobre la calidad de los productos, la estacionalidad y el respeto por el planeta.
Junto a ellos, embajadores de casi 70 países con sede en París asistieron a la inauguración. Este hecho excepcional demuestra el papel diplomático que desempeña la gastronomía en la actualidad. Entre abrazos oficiales, degustaciones espontáneas e intercambios animados, el Village se transformó de inmediato en un ágora popular.
El Foro: Un espacio de reflexión sobre la problemática alimentaria mundial
Mientras que la Villa atrae multitudes con sus aromas y colores, el corazón intelectual del Foro Francés de la Alimentación late a través de sus conferencias y clases magistrales.
Bajo la dirección de Guillaume Gomez, chefs, investigadores, nutricionistas, sociólogos y emprendedores se reunieron en torno a temas tan diversos como cruciales:
Seguridad alimentaria mundial: ¿Cómo alimentar a una población de 10 mil millones de personas en 2050?
Transición ecológica: ¿Cuál es el papel de los sectores agrícolas y los restauradores en la lucha contra el calentamiento global?
Educación del gusto: ¿Cómo introducir a los niños a la diversidad culinaria e inculcarles los fundamentos de una alimentación saludable?
Patrimonio y modernidad: ¿Cómo preservar las recetas tradicionales integrando la innovación gastronómica y tecnológica?
Los debates fueron animados, pero siempre constructivos. Chefs destacados interactuaron con líderes de ONG, embajadores compartieron sus iniciativas locales y productores destacaron el inestimable valor de su experiencia.
La Villa Internacional: un viaje culinario global a los pies de la Torre Eiffel
Al mismo tiempo, la Villa Internacional ofreció una inmersión sensorial de una intensidad excepcional. Imagínense: casi 70 pabellones, cada uno representando a un país, alineados como un mercado global en los muelles parisinos.
En Asia, los aromas del curry indio rivalizaban con los aromas del pho vietnamita y el sushi japonés.
África resonaba con el ritmo del cordero a la parrilla marroquí, el mafé senegalés y la injera etíope.
Latinoamérica brilló con su diversidad: ceviches peruanos, tacos mexicanos y empanadas argentinas.
En cuanto a Europa, oscilaba entre la tradición y la innovación, desde la paella española hasta los quesos franceses, la repostería austriaca y la charcutería italiana.
Cada puesto no era solo gastronomía: representaba una forma de vida. Trajes tradicionales, espectáculos folclóricos, conciertos, bailes e incluso talleres de artesanía completaban este ambiente festivo.
La gastronomía como herramienta diplomática
El Foro y su Villa no son sólo festivales. Representan lo que algunos diplomáticos llaman "soft power culinario" o "poder blando culinario".
Al reunir a chefs y embajadores con estrellas Michelin, invitar al público a participar en clases magistrales y dar voz a productores de todo el mundo, Guillaume Gomez ha logrado transformar la cocina en un instrumento de diálogo y cooperación.
"Cuando un chef cocina para otro, le ofrece más que una comida: le ofrece su cultura, su identidad, su historia", declaró uno de los embajadores presentes. Esta idea resume a la perfección el espíritu del Foro: la mesa como lugar de paz y entendimiento mutuo.
Clases magistrales para unir a las personas
Entre los eventos más esperados, las clases magistrales atrajeron a un público impresionante.
Hélène Darroze presentó a un público cautivado el arte del foie gras renovado, con un toque de mango y pimienta de Espelette.
Yannick Alléno reveló los secretos de sus salsas modernas, demostrando cómo la innovación puede surgir de la tradición.
Chefs del Líbano, Perú, Camerún y Japón compartieron técnicas ancestrales, invitando al público a amasar, picar, degustar y oler.
Estos talleres resultaron ser verdaderos puentes culturales. Los parisinos descubrieron los sabores de la yuca, mientras que los visitantes extranjeros degustaron el terroir francés. Cada uno se fue con una receta, pero sobre todo, con una historia y una sonrisa.
Espectáculos culturales para una inmersión total
La Villa Internacional no solamente nutre el estómago, sino también el alma. Grupos folclóricos iluminaron el escenario principal a los pies de la Torre Eiffel. Danzas tradicionales de África Occidental, ballets rusos, mariachis mexicanos, flamenco español, polifonías corsas… La diversidad cultural de todo el mundo se exhibió en París.
Las veladas concluyeron con conciertos unificadores, que fusionaron instrumentos tradicionales con ritmos contemporáneos. Una demostración de que la gastronomía y la música comparten el mismo poder universal: el de unir a las personas.
Una edición marcada por la juventud y el futuro
La edición 2025 del Foro también puso especial énfasis en la juventud. Concursos culinarios reservados para aprendices, talleres educativos para niños y encuentros con los agricultores del futuro marcaron el ritmo del evento.
Guillaume Gomez, ferviente defensor de la formación, insistió constantemente en la importancia de transmitir conocimientos:
"Los jóvenes deben comprender que la cocina no es solo una profesión: es un legado, una responsabilidad, un medio para crear un mundo más justo y sostenible".
El compromiso ecológico, en el centro de los debates
Otro tema central: la ecología. Varias conferencias se dedicaron a la reducción del desperdicio de alimentos, la promoción de cadenas de suministro cortas, la lucha contra la desnutrición y la adaptación de la gastronomía al calentamiento global.
Empresas emergentes innovadoras presentaron soluciones que abarcaban desde la fermentación alternativa de proteínas hasta los envases biodegradables. Los chefs explicaron cómo integrar productos locales en las cocinas con estrellas Michelin. Se estableció un diálogo constructivo y con visión de futuro entre la innovación y la tradición.
Cuando París se convierte en la Capital Mundial de la Gastronomía
Con la celebración del Foro y la Villa Gastronómica, París se consolidó una vez más como la capital mundial de la gastronomía. La Torre Eiffel, símbolo universal de Francia, ofreció un majestuoso marco para esta celebración.
Decenas de miles de turistas y parisinos acudieron para descubrir, degustar e intercambiar ideas. El ambiente era a la vez informal y prestigioso, festivo y serio. Una demostración contundente de que la gastronomía, más allá de ser un simple arte culinario, es una fuerza política, cultural y social de gran importancia.
Un Foro que nutre el futuro
El Foro de la Alimentación Francesa 2025, con su Villa Gastronómica Internacional, logró su objetivo: fomentar el diálogo entre culturas a través del gusto, sentar las bases para un futuro alimentario más sostenible y ofrecer al público una experiencia única en el corazón de París.
Guillaume Gomez, fiel a su misión como embajador de la gastronomía francesa, ha unido a chefs con estrellas Michelin, diplomáticos, productores y público en general en torno a un proyecto común: defender una gastronomía que sea a la vez fuente de placer, patrimonio y futuro.
En 2025, más que nunca, la gastronomía es un lenguaje universal. Y a los pies de la Torre Eiffel, la gente ha demostrado que compartiendo una comida, también se puede soñar con un mundo más unido.
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