Ciencia;
"Perseverance", el barco de la ciencia francesa
y la perseverancia en la Antártida
(Créditos fotos exploración Francis Latreille)
Por Paola SANDOVAL, Corresponsal en Europa

PARIS (EUROLATINNEWS) - Algunas palabras encierran una promesa. Perseverancia es una de ellas. Evoca resistencia, fidelidad a una visión y la capacidad de resistir la adversidad. También es el nombre de un buque científico extraordinario, listo para desafiar el Océano Antártico para comprender mejor nuestro planeta.
Durante la conferencia de prensa que ha reunido a Jean-Louis Étienne, representantes del Ministerio del Mar y la Pesca de Francia e investigadores franceses e internacionales, surgió una convicción: esta expedición no es solo un proyecto científico; es un acto político, cultural y profundamente humano.
Un barco como manifiesto
El barco Persévérance no nació por casualidad. Es la culminación de décadas de exploración, observaciones y advertencias de Jean-Louis Étienne, médico, explorador e incansable defensor de las regiones polares. Diseñado específicamente para la navegación en entornos extremos, este buque polar, de más de 42 metros de eslora, es a la vez un laboratorio flotante, una herramienta diplomática y un poderoso símbolo de la ciencia francesa.
Propulsada principalmente por energía eólica y equipada con tecnologías que reducen drásticamente sus emisiones, Persévérance encarna una nueva forma de explorar: observar sin dañar, comprender sin conquistar. Su funcionamiento silencioso es una ventaja fundamental para la investigación acústica, mientras que su laboratorio a bordo puede albergar hasta trece científicos en condiciones óptimas.
Jean-Louis Étienne, la Fuerza Silenciosa
Cuando Jean-Louis Étienne habla, el público escucha con atención casi meditativa. Su voz serena contrasta marcadamente con la crudeza de los territorios que ha explorado durante más de cuarenta años. "Todo comienza con el poder de una idea", nos recuerda. Una idea simple pero poderosa: explorar para comprender, comprender para proteger, proteger para compartir.
Desde cruzar la Antártida con perros hasta conquistar el Polo Norte en solitario, incluyendo sus pioneras expediciones marítimas, Étienne nunca ha separado la aventura de la ciencia. Con Perseverance, da un nuevo paso: poner la exploración directamente al servicio de las decisiones internacionales, en particular en lo que respecta a la protección de las zonas marinas antárticas.
El Océano Antártico, el Corazón del Clima Global
Aunque es poco conocido por el público general, el Océano Antártico desempeña un papel crucial en la regulación del clima global. Absorbe por sí solo casi el 75 % del exceso de calor almacenado por los océanos y aproximadamente el 35 % del CO₂ antropogénico. Esta función de amortiguación climática lo convierte en un aliado silencioso... pero vulnerable.
El derretimiento gradual del hielo marino, la acidificación de los océanos, el cambio de corrientes y la creciente presión sobre los recursos marinos amenazan el frágil equilibrio de este ecosistema. Comprender estos mecanismos se ha convertido en un imperativo científico y político. Esta es precisamente la misión encomendada a Perseverance.
Una expedición al servicio de la ciencia internacional y de la NASA
Uno de los principales objetivos del programa científico es la calibración y validación de los datos satelitales de la NASA, en particular los del satélite PACE, dedicado a la observación del color del océano y el plancton. Las mediciones realizadas in situ por los instrumentos a bordo de Perseverance perfeccionarán los modelos globales utilizados para monitorear el estado de los océanos en todo el mundo.
Esta colaboración con la NASA ilustra el reconocimiento internacional de la experiencia científica francesa. En un mundo donde la cooperación es más necesaria que nunca, Francia se consolida como un líder científico creíble, riguroso y comprometido.
Investigación para Arrojar Luz sobre el Cambio Climático
A bordo del Perseverance, cada sensor cuenta una historia. Interacciones hielo-océano, intercambios atmósfera-océano, estudios de aerosoles, mediciones de contaminantes atmosféricos, análisis de plancton mediante ADN ambiental, seguimiento de microplásticos incluso en las nieves antárticas... Todos estos datos son invaluables para comprender los efectos del cambio climático.
Esta investigación nos permitirá, en particular, comprender mejor la bomba biológica de carbono, el papel del plancton en la captura de CO₂, el impacto de los contaminantes transportados a miles de kilómetros de su origen y la evolución de los ecosistemas marinos ante el aumento de las temperaturas.
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Áreas Marinas Protegidas: Una Batalla Diplomática
La expedición del Perseverance también forma parte de una batalla diplomática a largo plazo: la creación y evaluación de áreas marinas protegidas (AMP) en la Antártida. Diez años después de la creación del Área Marina Protegida (AMP) del Mar de Ross, la comunidad internacional debe evaluar su eficacia.
Los datos recopilados por el proyecto Persévérance contribuirán directamente al informe científico de la CCRVMA, que servirá de base para futuros debates entre los Estados miembros. Francia, junto con Australia, desempeña un papel fundamental en la promoción de la creación de nuevas AMP en la Antártida Oriental.
Krill, el centinela invisible
En el corazón de estos desafíos se encuentra el krill, un pequeño crustáceo en la base de toda la cadena alimentaria antártica. Ballenas, focas, pingüinos, peces: todos dependen de él. Su sobreexplotación, especialmente para la acuicultura y la producción de suplementos alimenticios, constituye una grave amenaza.
Al estudiar la distribución, la biomasa y las condiciones ambientales del krill, los científicos a bordo del Perseverance aportan elementos clave para la gestión sostenible de los recursos marinos, basándose en la ciencia y no únicamente en la lógica económica.
Cabe resaltar que Etienne nos subraya "es importante que cese la pesca masiva del krill, países como Noruega y China deben parar, como veían que a través de la red de pesca perdían materia del crustáceo entonces ahora los capturan con unas aspiradoras marítimas causando un mal irreversible...".
Ciencia abierta y compartida
Uno de los compromisos fundamentales del proyecto es el intercambio de datos. Las mediciones se transmiten continuamente a las instituciones asociadas y posteriormente se ponen a disposición de la comunidad científica internacional. Algunos datos también se difunden al público general y a las escuelas.
A través de ambiciosos programas educativos, miles de estudiantes siguen la expedición en tiempo real, descubriendo carreras en investigación, la vida a bordo y los desafíos del cambio climático. El Perseverance se convierte así en una formidable herramienta de transmisión, un vínculo entre la ciencia y la sociedad.
Francia, una potencia científica marítima
En la conferencia de prensa, la presencia de representantes del Ministerio del Mar y la Pesca sirvió para recordar una verdad a menudo olvidada: Francia es una importante nación marítima y científica. Con el segundo dominio marítimo más grande del mundo, institutos de investigación de renombre y exploradores visionarios, cuenta con todos los recursos para mantenerse a la vanguardia.
El Persévérance es un ejemplo concreto de ello. Un buque francés, con bandera francesa, que encarna la ambición científica francesa, pero abierto al mundo. Una diplomacia a través de la ciencia, basada en la cooperación, la transparencia y altos estándares.
Perseverando por el mañana
Más allá de las cifras, los protocolos y los mapas, el Persévérance cuenta una historia profundamente humana. La historia de un hombre que nunca dejó de creer que el conocimiento podía cambiar el mundo. La historia de equipos de investigadores que desafiaron el frío, el aislamiento y la incertidumbre para iluminar nuestro futuro compartido.
En un mundo azotado por crisis climáticas, geopolíticas y sociales, la Perseverancia nos recuerda que el progreso no nace de la resignación ni del miedo, sino de la tenacidad, la cooperación y la fe en la ciencia.
Mientras el barco se prepara a zarpar del 20 de enero al 15 de marzo hacia el Océano Antártico hasta el, lleva consigo mucho más que instrumentos: lleva consigo la esperanza de que la comprensión ya es un paso hacia la acción, y que la perseverancia sigue siendo nuestra mejor brújula ante los desafíos del siglo XXI.
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