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Cine:
CANNES, UNA VIDA DE PELÍCULA
Por Marco Antonio SARANDÓN, Enviado Especial
CANNES, Francia (EUROLATINNEWS) - El cólera y la guerra tuvieron la culpa: la enfermedad provocó el descubrimiento de un paradisíaco pueblo del sur de Francia, Cannes, que los genios que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial eligieron para recrear en el envoltorio de un gran festival ese mundo de sueño y ensueño que es el cine.
Cannes, que hoy constituye la mayor cita cinematográfica del planeta, celebra del 16 hasta el 27 de mayo su 60 edición, después de haber recibido durante más de medio siglo a los astros y estrellas más relucientes de la pantalla.
El “culpable” de todo esto es un Lord inglés.
En 1834, Harry Brougham, que además de Lord era ex canciller de Inglaterra, “descubrió” Cannes cuando se dirigía a pasar el invierno en Italia, país de moda en la época, para que el soleado clima italiano hiciera mejorar a su tísica hija Eleonore. Al llegar a la frontera entre la Provenza francesa y la Riviera italiana, el Lord no pudo continuar el viaje: se había declarado en la región una epidemia de cólera y se decretó así un bloqueo sanitario que impedía todo tipo de tránsito por la zona.
Contrariado y sin ocultar su descontento, Lord Brougham se tuvo que quedar en la posada del pueblo más cercano, Cannes, cuyos 3.000 habitantes de la época, muy alejados del glamour y la riqueza, estaban dedicados esencialmente a la pesca.
Pero el sol, el mar, los pinos, el olor de los árboles frutales y la bondad de la comida del lugar hicieron el milagro.
El aristócrata disfrutó tanto del paradisíaco lugar que en agosto de 1835 empezó la construcción de la que sería la primera mansión del llamado “barrio de los ingleses”, en el corazón mismo de la ciudad, frente al mar, que posteriormente atraería a toda la aristocracia de la otra parte del Canal.
A los ingleses le seguiría la flor y nata de la corte del Zar de Rusia y, a la zaga, artistas y escritores de todo el mundo. Precisamente uno de ellos, Stephen Liégeard, terminaría en Cannes un libro anodino.
La obra no pasó a la posteridad, pero sí su título: "La costa azul".
A partir de ese momento, Cannes y todo el sur francés se convirtieron en sinónimo de belleza, bondad y sueño. Por eso, cuando en 1939 se decidió que Francia, la cuna del inventor del cinematógrafo, bien se merecía un buen festival de cine, para contrarrestar la fuerza del ya poderoso Hollywood, Cannes fue la elegida.
Sin embargo, en aquella ocasión, el festival murió antes nacer.
Debía realizarse del 1 al 20 de septiembre. Pero ese mismo 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron Polonia y el primer Festival de Cannes, que hubiera debido presidir Louis Lumière, fue la primera víctima de la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, en 1945, cuando un viejo continente arrasado por la muerte y la destrucción salió del conflicto y decidió levantar cabeza, los genios que habían sobrevivido a la guerra volvieron a acordarse del esplendor de la luz de Cannes y, así, en 1946 tuvo lugar la primera edición del Festival.
En tendencia con su tiempo, "Roma ciudad abierta", de Roberto Rossellini, y "La bataille du rail", de René Climent, formaron parte de su selección oficial.
Ahora, 60 años después, Cannes sigue sin separarse de esa tradición que lo ha convertido en la cita cinematográfica más prestigiosa del mundo: una exitosa receta que alía el glamour de las estrellas y el cine de autor, los grandes cineastas y los nuevos talentos, la pasión cinéfila y la industria cinematográfica.
Hoy 22 films aspiran al máximo galardón de la competencia oficial.
"Hemos querido mezclar la herencia y la modernidad, grandes firmas y jóvenes que surgen" en el mundo de la gran pantalla, dijo en una especie de resúmen de toda una vida el presidente del certamen, Gilles Jacob, al presentar la histórica edición.
Por su parte, su director artístico Thierry Frémaux concibe la selección de películas como una "cosecha de temporada" en la que se mezclan cineastas confirmados junto a jóvenes promesas, compromiso político e investigación formal al lado de cine también eminentemente popular.
La “cosecha” de 2007 promete ser excepcional.
Entre las 22 películas de la selección oficial en competición figuran algunos de los mayores cineastas actuales, entre ellos varios ya laureados con la Palma de Oro, como los estadounidenses Quentin Tarantino, Gus Van Sant y los hermanos Coen, y uno de ellos por partida doble, el serbio Emir Kusturica.
Kusturica fue coronado en 1985 por "Papá está en viaje de negocios" y en 1995 por "Underground". Este año se representa con "Promise me this", un filme que puede convertirle en el único director en lograr tres veces esa Palma de Oro, creada en 1955 y que es una verdadera joya de oro macizo que ha cambiado varias veces de aspecto a lo largo de su historia, desapareciendo incluso durante diez años a favor de “tan sólo” un Gran Premio.
Por ahora, el exclusivo círculo de los cineastas doblemente laureados en Cannes tiene sólo cinco miembros, pero uno es un dúo: el norteamericano Francis F. Coppola, el japonés Shoei Imamura, el danés Bille August, el serbio Kusturica y los belgas Luc y Jean-Pierre Dardenne.
Además, desde su creación, el trofeo ha recaído solamente una vez en una mujer: la directora neocelandesa Jane Campion, que la recibió por "El piano" en 1993.
Pero los jóvenes talentos también forman parte de la “cosecha 2007”, puesto que más de la mitad de las películas de la selección en concurso son obra de directores que compiten por vez primera en el Festival. Así, el chino Wong Kar Wai no sólo gozó de los honores de la apertura sino que también aspira a la Palma de Oro con su película "My blueberry night", interpretada por Jude Law y la cantante norteamericana Norah Jones, que debuta como actriz.
Frente a ellos, el mexicano Carlos Reygadas tendrá por segunda vez la responsabilidad de representar en la competencia oficial a los grandes a la cinematografía latinoamericana. Como fue ya el caso en 2005 con "Batalla en el cielo", su "Luz silenciosa" es ahora la única película de la región presente en la lucha por los máximos galardones.
Esta limitada representación latinoamericana está compensada por la selección en la segunda sección oficial del Festival, “Una Cierta Mirada”, y en las secciones paralelas “Quincena de los Realizadores” y “Semana de la Crítica”, en las que están programadas unas 20 películas procedentes de América Latina.
En cuanto a la representación de Europa, se puede considerar importante, con una docena de películas del este y el oeste del continente. Sin embargo, la cinematografía española es la gran olvidada de una edición en la que el archiconocido Pedro Almodóvar acude sólo como espectador.
Pese a ser el “templo” del cine de autor, el Festival de Cannes y sus célebres escalinatas son también escenario privilegiado para el culto a las estrellas del firmamento de las películas comerciales. Así sucede desde que en los años 50 el certamen se instalase definitivamente en el mes de mayo, afianzándose y convirtiendo cada vez más en el centro de atención del cine mundano.
En aquellos comienzos fueron los “bellezones” italianos Gina Lollobrigida y Sophia Loren quienes acapararon la atención. Después les sucedió, a partir de 1956, la “diosa” francesa Brigitte Bardot, convertida en símbolo de la sensualidad por "Y Dios creó a la mujer", de Roger Vadim.
Las actrices estadounidenses también se peleaban por venir al certámen europeo, sobre todo después de que Grace Kelly encontrase a su príncipe azul gracias al Festival, al que acudió como invitada en 1955.
Ese resplandor del pasado se volverá a repetir durante los próximos diez días en “La Croisette”, donde se dejarán ver con profusión algunos de los principales nombres de la cinematografía comercial mundial. Como por ejemplo los protagonistas de "Ocean's 13" de Steven Soderbergh, la tercera entrega de la conocida saga “Ocean’s eleven” que se estrenará mundialmente en Cannes fuera de competición y cuyo reparto asegura ya el éxito de taquilla: nada menos que Catherine Zeta-Jones, George Clooney, Matt Damon, Brad Pitt, Al Pacino y Andy Garcia.
También pisarán la alfombra roja de Cannes el mexicano Gael García Bernal, nombrado "embajador" de la sección paralela “Semana Internacional de la Crítica”, o la mítica Jane Fonda, que asistirá al homenaje que el Festival rendirá a su no menos mítico padre, Henry Fonda.
La “Palma de Oro” será concedida este año por un jurado presidido por el cineasta británico Stephen Frears, del que forman parte asimismo las actrices Maria de Medeiros y Maggie Cheung y el actor Michel Piccoli.
La excelencia de películas participantes, de actores y actrices invitadas y el prestigio de los miembros del jurado es una constante de la cita en Cannes, donde a lo largo de los años, la lista de participantes se ha confundido con un catálogo de los grandes de la historia del cine: Bergman, Buñuel, De Sica, Fellini, Mankiewiez, Welles, Kazan, Clouzot, Resnais, Truffaut, Minnelli, Wyler, Bresson y Wajda, entre otros.
Al cóctel de glamour y arte se une desde 1959 la dimensión industrial del cine. A partir de ese año, el Mercado del Film aumentó la influencia del festival al adjuntarle un espacio comercial que reúne a compradores y vendedores de la industria cinemaográfica.
Hoy, el Mercado del Film de Cannes es la primera plataforma comercial de cine a nivel planetario.
La Historia también ha tenido su buena influencia sobre el Festival.
Así, los años 60 fueron los del descubrimiento de Cinema Novo brasileño: "El pagador de promesas", de Anselmo Duarte, fue coronada con la “Palma de Oro” en 1962, y en los años sucesivos Cannes aplaudió "Vidas Secas", de Nelson Pereira Dos Santos (1964), y "Dios y el Diablo en la Tierra del Sol" (1964), "Terra en Transe" (1967) y "Antonio das mortes" (1969), de Glaubber Rocha.
"Viridiana", de Luis Buñuel, "Blow up", de Michelangelo Antonioni, "El gatopardo", de Luchino Visconti, "Un hombre y una mujer", de Claude Lelouch y "El knack y como lograrlo", de Richard Lester figuran entre las Palmas de Oro de esa década.
Pero el gran acontecimiento fue la interrupción en 1968 del Festival, que no quedó al margen de los vientos de revuelta que soplaron en toda Francia ese año. Tras la apertura con "Lo que el viento se llevó", Cannes tuvo apenas tiempo de elogiar "¡Al fuego bomberos!”, de Milos Forman, antes que la "revolución de mayo" atravesara el mundo del cine.
Directores como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Roman Polanski, Carlos Saura o Milos Forman retiraron sus películas de la competición y exigieron la anulación de las proyecciones.
El Festival fue interrumpido en medio de un país en huelga.
La lista de descubrimiento de nuevos talentos del cine y de reunión de grandes cineastas continuó en las tres décadas sucesivas, con Palmas de Oro a Tarantino, Imamura, Kurosawa, Coppola, Kiarostami, Lars von Trier, Nanni Moretti o David Lynch.
Escándalos y debates (cinematográficos o políticos) forman parte también de la tradición de Cannes, donde cada edición aporta su ritual de polémica, a menudo por causa de contenidos sexuales o políticos. Este fue el caso de la edición de 2004, marcada por la concesión de la “Palma de Oro” al documental "Fahrenheit 9/11", de Michael Moore, que convirtió la política estadounidense y la polémica invasión de Irak en eje de los debates.
Moore vuelve ahora al certamen con un largometraje sobre el que los ojos de la crítica y de los aficionados ya están fijados.
El anuncio de los premios, a menudo contestados, también ha dado lugar en algunos casos a verdaderas pataletas del público.
Dos han quedado para la historia. En 1987, cuando el abucheo general que siguió al anuncio de la Palma para "Bajo el sol de satán", de Maurice Pialat, que respondió con un corte de mangas y un "yo tampoco os quiero". En 1999, otro abucheo histórico siguió al anuncio de un palmarés que daba la Palma a "Rosetta" y sólo el premio de dirección, percibido como lote de consuelo, a "Todo sobre mi madre", de Pedro Almodóvar, que era el gran favorito de los festivaleros.
Los rituales marcarán, sin duda alguna, una 60 edición que ya ha contado con una publicidad de excepción: un póster con retratos realizados por el fotógrafo Alex Majoli de emblemáticos personajes del Festival como Almodóvar, Juliette Binoche, Jane Campion, Souleymane Cissé, Penélope Cruz, Gérard Depardieu, Samuel L. Jackson, Bruce Willis y Wong Kar Wai.
Según los organizadores, ese poster representa no sólo la historia de Cannes sino también su futuro.
Para ellos, "es el manifiesto de un festival en movimiento hacia el porvenir".
(EUROLATINNEWS)
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