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Entrevista:
MAX: “TENGO CIERTA TENDENCIA AL PÈNSAMIENTO METAFÍSICO

Jairo MÁXIMO



MADRID (EUROLATINNEWS) - Francesc Capdevilla, más conocido como Max, nació en Barcelona, en 1956. Es historietista e ilustrador. Ya transitó por las distintas áreas de la actividad gráfica: ilustración, dibujo y el cómic. Es un artista prolífico, productivo y premiadísimo.

Su magnífica exposición Panóptica (1973-2011), estructurada en cuatro bloques está constituida por 204 obras y una particular banda sonora del histórico grupo de rock español Radio Futura (1979-1992), con quién el artista trabajó gráficamente durante toda su existencia.

Panóptica inició su recorrido en 2011 en el Museo Valenciano de la Ilustración y Modernidad, de Valencia, después pasó por el Centro Cultural de España en México, donde fue visitada por más de 30 mil personas. En febrero de 2012 llegó a la sede del Instituto Cervantes en Madrid y fue reverenciada por público y crítica. Actualmente está siendo exhibida en Brasil.

En 2007, Max ganó el Premio Nacional de Cómic, por la publicación del álbum Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín, el Superrealista, que según el jurado “es una obra gráficamente deslumbrante, con un guión original y repleto de referencias literarias, filosóficas y cinematográficas, que marca un antes y un después en la historieta española”. Esta obra que evoca a Luis Buñuel, Salvador Dalí, Joan Miró y otros surrealistas fue incluida en el libro “1001 cómics you muste read before you die (1001 Cómic para leer antes de morirse).

Sus álbumes son traducidos a varios idiomas y editados en diversos países, entre ellos, Alemania, Brasil, Francia, Holanda, Italia, Estados Unidos. Sus ilustraciones actualmente son publicadas en el diario The New York Times, en la revista The New Yorker y en el suplemento Babelia del diario El País.

En esta entrevista concedida en Madrid, Max revela: “Me gusta dibujar y me gusta fabular”.



¿Sabes quién eres? -Algo sé, un poco, pero tampoco he querido hacer de ello una meta para mí. Todos somos lo mismo, así que el “nosotros” es prioritario.

¿Cómo fue tu infancia? -Tediosa y miedosa, aunque yo no echaría la culpa a mi familia, sino al ambiente (un país sometido a una dictadura política), y a la escuela (una dictadura religiosa “infernal”). Me salvaron los cómics, el rock, la literatura y dibujar, esas fueron mis aventuras.

¿La fuerza de la tierra donde uno nace influye? -Supongo que sí, ahí está y no se puede negar, pero creo que influyen más otras cosas que uno se va encontrando en el camino.

¿Recuerdas el primer libro que has leído y te ha fascinado? -No con exactitud, aunque es muy probable que fuera alguno del escritor francés Julio Verne: la posibilidad de lo fantástico

¿Cuándo encontraste el cómic? -Desde que supe leer. Cada domingo mis padres me compraban un tebeo en el kiosco (a veces, dos). Tenía toda una semana para leerlo, releerlo, copiarlo, memorizarlo…

¿Por qué eres dibujante de cómics e ilustrador? -Me gusta dibujar y me gusta fabular. En este oficio se unen ambas cosas en una.

¿Dónde encuentras las ideas para hacer tus historietas? -En cualquier parte, pero sobre todo leyendo (novelas, periódicos, ensayos…). Normalmente una palabra, una frase, un concepto, se disparan en mi cabeza hacia direcciones insospechadas.

¿Quién llega primero: la historia o el personaje? -A veces uno, a veces otro. Nunca es igual.



En 2007, poco después de que ganaras el Premio Nacional del Cómic, me dijiste: “La lectura dispara mis resortes creativos más que cualquier otra cosa”. ¿Continúas así? -Sí, sigue siendo igual.

Leí en el folleto de presentación de Panóptica que “la obra del dibujante Max atraviesa ya cuatro décadas de secreta coherencia”. ¿Qué opinas de estas palabras? -Las escribió la comisaria… Lo de cuatro décadas es innegable. La secreta coherencia la he visto, hasta ahora, yo, y para eso hemos hecho la exposición, para que la puedan ver todos.

¿En qué consiste Panóptica? -Es un recorrido por mi trabajo como historietista e ilustrador entre esos años. Marta Sierra, la comisaria, y yo hemos intentado ser objetivos y articular una selección de obras representativas de todas las todas las fases (gráficas y temáticas) por las que he ido pasando a lo largo de todos estos años.

En Panóptica abres el baúl al visitante y enseñas fotos, fanzines, christmas, calendarios, serigrafías, álbumes, revistas, borradores de historietas, originales de ilustraciones para revistas y periódicos, carteles de cine, teatro, festivales musicales, cartas personales, portadas de libros y otras creatividades artísticas.

¿Cómo te fue el escarbar en el pasado? -Instructivo y enriquecedor. Había cosas que tenía realmente olvidadas. Por primera vez me he atrevido a enseñar mis trabajos underground de la década de los 70, que nunca se han reeditado. Al abrir carpetas y cajones he visto desfilar muchos años, muchos rostros, satisfacciones y decepciones.

En la exposición hay una bella reproducción de una ilustración donde reverencias a Robert Crumb, Luis Buñuel, Max Ernst, Kurt Vonnegut, Edgar Allan Poe, Pablo Picasso, Mattotti, H. P. Lovecraft, C. G. Jung, Joan Miró, Paul Klee, Van Gogh, Roberto Bolaño, Arthur Rimbaud, Franz Kafka, Dylan Thomas, Samuel Beckett, Giorgio de Chirico, William Blake, Haruki Murakami, Jorge Luis Borges, Lewis Carroll, Pieter Brueghel (el Viejo), El Roto, Will Eisner, Hergé, Alfred Jarry y otros.

¿Eres un antropófago cultural sin contemplaciones? -No, claro que tengo contemplaciones. Hay muchas obras y autores que nunca me han atraído. Y eso no dice nada sobre ellas, sino sobre mí. Me he limitado a dibujar una parte de mi propia biblioteca y pagar así el respeto debido a aquellos que me han enseñado algo.



¿Cómo te relacionas con los personajes que creas, en particular con Bardín, el Superrealista? ¿Es el mapa conceptual del mundo de Bardín: mundo atormentado, de la especulación, de la revelación y paraíso terrenal el mismo que el tuyo? -La relación con los personajes no es fácil. En pro del lector conviene huir de cualquier asomo de identificación personal.

Esto lo aprendí tras Gustavo y Peter Pank, personajes con los que sí compartía ciertos rasgos. Así que diseñé a Bardín específicamente para que no tuviera nada que ver conmigo. Pero otra cosa son los temas que se tocan, y ahí no puedo sustraerme a mis intereses personales. El mapa conceptual es del mundo Bardín, pero podría ser perfectamente mío porque es un compendio de temas, conceptos y personas que me interesan enormemente y de los que se nutren mis fabulaciones. Obsesiones “sanas”.

¿Cómo convives con la crítica especializada? -Sin problemas, ellos hacen su trabajo y yo el mío. Acepto varapalos sin problemas, nunca me he creído un genio. Me interesan las opiniones fundadas de los críticos sobre mi obra y sobre las obras de mis colegas, las comparta o no. Me interesan y hasta me ayudan. Uno, como cualquiera, pasa mucha parte de su tiempo confundido.

Desaparece Moebius, Jean Giraud (1939-2012), el más importante dibujante de cómic europeo, autor de una obra que traspasó las viñetas y legó al cine y a la filosofía. ¿Qué epitafio le colocarías? -Uh, soy muy malo para eso. Solo puedo decir que, con los años, su obra me ha ido pareciendo cada vez más enorme. Si “El garaje hermético” me dejó tocado de joven, “Inside Moebius” me ha deslumbrado ahora. Es de lo mejor que he leído en los últimos años.

¿En qué radica el trabajo del artista? -Confrontar a la sociedad con lo que está pero no se ve (o no se quiere ver). Romper las rutinas existenciales. Poner el foco sobre el mundo desde puntos insospechados, y así exponer a la luz lo que está en sombras y viceversa. Denunciar lo vulgar de la realidad: ofrecer lo maravilloso e inesperado. Como las drogas psicodélicas: abrir las puertas de la percepción.

¿Cuánto tiempo hablas contigo mismo? -Ah, mucho, muchísimo, aunque la mayor parte del tiempo se trata de diálogos estúpidos que no me llevan a ninguna parte. (Risas)

¿Cómo ves la corrupción en alza en España: sin color partidista o estatus social? -Bueno, yo diría que la corrupción es transversal, y producto de la hipocresía típica de un país católico por obligación (que no por devoción). Pero no somos un país de corruptos, al contrario, la gente en general es honrada y hasta tiene demasiada paciencia, Pero los que sí son corruptos y corruptores de verdad, los que nos estafan a todos, hacen mucho daño. Y tienen color, ya lo creo que lo tienen.

¿Qué piensas del movimiento 15-M y sus indignados? -Bueno, no sé, por un lado parece que han nacido ayer, y que estaban tan contentos cuando todo parecía que iba bien… Mi malestar personal con el sistema viene ya de lejos y no consigo quitármelo de encima. Pero si ellos van a ser la única contestación posible y organizada al estado de las cosas, pues estaré con ellos.



¿Eres un hombre místico? -Tengo cierta tendencia al pensamiento metafísico: a preguntarme por el sentido de las cosas y de la vida y todo eso. Eso puede rozar a veces la mística, tanto como la filosofía, la teología o sencillamente el delirio. Pero soy también radicalmente descreído y ateo. Uno se entretiene en sus contradicciones, no es obligatorio resolverlas hoy.

Vas a exponer Panóptica en diversos Institutos Cervantes de Brasil –Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte e Salvador - dentro de una amplia programación internacional sobre el cómic español.

¿Qué emoción te produce este hecho? -Me maravilla. Nunca he estado en Brasil y, por lo que he leído o me han contado, me parece un país que es un mundo entero en sí mismo.

Estoy seguro de que mucha gente allá conectará con mi trabajo. Brasil pode ser extremamente inspirador para mi trabajo. Bienvenido al Brasil; de fábulas y colores mil. Mucho axé (paz, alegría, armonía y energía) para ti. •

(EUROLATINNEWS)

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