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Turismo:
EL “GLAMOUR” DE ITALIA AL ALCANCE DE LA MANO
Por Enrique SANCHO y Paola SANDOVAL, Enviados Especiales
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CERDEÑA, Italia (EUROLATINNEWS) - Dicen que Cerdeña es uno de los últimos secretos del Mediterráneo: sus calas, de un azul profundo, sus senderos que se adentran en las montañas y sus ciudades llenas de historia al borde de impresionantes acantilados, son sus principales atractivos. La isla italiana es una referencia del turismo de lujo, con su Costa Esmeralda en el que veranean Tom Cruise, Denzel Washington o el mismísimo Silvio Berlusconi. Pero
hay otra cara de la isla más natural y al alcance de todos, con
muchas posibilidades para unas vacaciones diferentes. Como por
ejemplo, veranear siguiendo cursos de italiano con alojamiento en
casas particulares, aderezado con cursos de cocina sarda, iniciación
a las claves culturales de la isla, rutas en bicicleta, visitas y
senderismo.
Todo
esto constituye una auténtica y placentera inmersión en la cultura
italiana.
Cerdeña
es la segunda mayor isla del Mediterráneo, a sólo 180 kilómetros
de la costa italiana y lejos de los circuitos más convencionales. La
isla fue fenicia en la antigüedad, y más tarde dominio español
pero sus habitantes presumen de su ascendencia genovesa o pisana. En
su geografía quedan costumbres, dialectos, toponimias y edificios
religiosos de turcos, moriscos, fenicios, austriacos e italianos.
Para encontrar sardos puros tendremos que buscarlos en las montañas
del centro, a la sombra de los 1800 metros del macizo de Gennargentu,
una región intrincada de paisajes duros que curiosamente recibe el
nombre de Barbagia (Tierra de forasteros).
Quienes escogen
Cerdeña como destino, lo hacen sobre todo atraídos por sus bellas
costas, de aguas limpias y transparentes. Una vez allí descubren,
sin embargo, que además hay mucha historia, ciudades de aire
provinciano, como Cagliari y Sassari, enclaves refinados, como la
costa Esmeralda, la más lujosa y turística y una gran riqueza
histórica y arqueológica. Cerdeña guarda también rincones
solitarios a los que escaparse cuando llega el turismo veraniego
masivo a sus costas. En las carreteras hay poco tráfico y todo
guarda un aire sosegado.
En
definitiva, otra cara de Europa, en pleno corazón del Mediterráneo.
En Cerdeña se encuentran también algunas de las mejores
playas del Mediterráneo. Las más bonitas son Cala Luna y Cala
Sisina, entre rocas y acantilados. Más accesibles son las de Santa
Margherita di Pula (cerca de Cagliari), Villasimius y la Costa Rei
(en la costa suroriental) o las calas de arena entre rocas graníticas
de la costa norte de la gallura y en el archipiélago de la
Magdalena.
Al turista le sorprende especialmente encontrar
abundantes referencias a países como España en esta isla
mediterránea. No hay que olvidar que Cerdeña fue propiedad de la
corona catalano-aragonesa desde 1323, pasando luego a depender del
Reino de España, después de la unificación de los Reyes Católicos,
en 1479 y hasta 1708, cuando tras la Guerra de Sucesión pasó a
manos del imperio austriaco y luego a la casa de Saboya.
De
esta tierra rodeada de cristalinas aguas partió Garibaldi, en 1861,
en pos de la unificación de Italia.
La presencia española se
observa en la arquitectura, en el catalán que se habla en Alghero y
en la dedicación absoluta de los sardos a las fiestas.
Los
especialistas distinguen en la isla un estilo arquitectónico propio,
deudor del gótico catalán y con influencias de la Italia
continental. Los mejores ejemplos se encuentran en el norte. La
catedral de Sassari o el casco viejo de Alghero en el que podemos
admirar el Palazzo Machin, o la iglesia y el claustro de San
Francesco.
Además de la historia y de las playas, hay otros
encantos casi secretos por descubrir, como el pueblo de Fordongiànus,
que brinda la posibilidad de tomar un baño termal en plena
naturaleza. Se trata de las antiguas termas romanas del Forum
Traiani. Los que busquen un balneario como es debido pueden recalar
en el Via Tigellio, en pleno barrio romano de Cagliari. Otra
propuesta irresistible es el tren que recorre la región de la
Barbagia, en unas tres a cinco horas, descubriendo paisajes
inolvidables.
También
es una visita obligada la iglesia de San Giovani di Sinis, un templo
del siglo X vecino de la antigua ciudad de Tharros, dominada
sucesivamente por los fenicios, cartagineses y romanos.
Si
se prefieren los museos y los monumentos, la isla tiene nada menos
que 19 museos y 99 monumentos de interés arqueológico. Los
senderistas tienen un montón de propuestas, como la ascensión a la
Punta La Marmora, con sus 1.834 metros que se coronan tras cuatro
horas de camino, para descubrir desde lo alto un paisaje soberbio.
Quienes
se sientan atraídos por las playas, descubrirán algunas playas
interminables y desiertas en los arenales de la costa este, y en
particular en Capo Camino y sus campos de dunas. En Alghero es muy
recomendable la excursión en barco a la Grutta di Nettuno, con
espectaculares formaciones de tipo calcáreo. También es posible
darse un chapuzón desde la antigua ciudad cartaginesa de Tharros.
Sus muros llegan al borde del agua donde no es difícil aún hallar
restos de ánforas.
Come Mai? (www.comemai.it) es una empresa dedicada a la difusión de la cultura italiana. No
se limita a enseñar italiano, sino que ha hecho de la clases de
cocina (en italiano) una original forma de transmitir el amor a la
cultura mediterránea. En verano además, traslada sus cursos de
cocina, idioma y cultura a esta bella isla del Mediterráneo.
Los cursos de Come Mai? son una buena excusa para recorrer esta isla
que a pesar de su tamaño, ofrece paisajes muy contrastados que
conservan siempre un carácter rural.
El alojamiento en casas o en
granjas es una de las fórmulas más extendidas en Cerdena. Es en
esas casas, como en ningún otro sitio, donde los participantes en
los cursos aprenden italiano, pero también costumbres y folklore
genuinamente sardos, a hornear pan a la vieja usanza, a cocinar los
platos más tradicionales o a distinguir entre sus magníficos quesos
o embutidos.
Concretamente, las clases se imparten en uno de
los paraísos incontaminados del Mediterráneo, Ogliastra,una zona que apenas es visitada por el turismo y que conserva
paisajes espectaculares. El
pequeño pueblo de Triei,
a ocho kilómetros del mar y rodeado de bosques mediterráneos, es el
lugar escogido para convivir con la gente del lugar, alojándose en
casas particulares o en apartamentos y participando de su rica
tradición cultural.
El
curso mezcla las clases de idiomas con otras actividades más lúdicas
que van desde cursos de cocina sarda, hasta visitas y actividades al
aire libre en los lugares más inexplorados y atractivos de la isla.
Una de las propuestas más interesantes es recorrer los senderos de
la isla en bicicleta, en rutas organizas.
El
marisco es el rey de la mesa sarda, pero además se pueden encontrar
otras interesantes variaciones locales en los platos de carne
(ternera, cordero y sobre todo el excelente cochinillo al horno
(porcheddu). En Cerdeña la cocina autóctona ha ido incorporando
influencia de otras culturas culinarias y así es posible tomar como
platos locales una paella española, una bullabesa ("zimino")
francesa o un cuscús marroqui, que se ofrecen en las cartas junto a
las pastas originales como los "malloreddus" (pequeñas
conchas de pasta de salvado aromatizada con azafrán), los
"maccarones de busa" (pasta gruesa) y los "culingiones"
(versión local de los raviolis), junto a un queso local curado que
se acompaña con el delgado y crujiente pan de la isla llamado "carta
di musica". De postre, nada como los raviolis rellenos de queso
frito bañados en miel, conocidos como "sebadas".
En
las cartas de vino, los tintos de la isla son fuertes mientras que
los blancos tienden a ser ligeros. Entre los más aconsejables y
típicos destaca el vernaccia, de color ambar y seco.
Lo
dicho...
¡
A aprender italiano en un entorno de “glamour” y al alcance de la
mano !
(EUROLATINNEWS)
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