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Economía:
DUBAI: LUJO, TURISMO Y...PELIGROS MEDIOAMBIENTALES

Por Martín ARROLLO MCKAY, Corresponsal


DUBAI (EUROLATINNEWS) - Centro neurálgico de los Emirates Arabes Unidos, Dubai aspira a convertirse en el paraíso planetario construyendo los rascacielos más grandes y lujosos del mundo, comprando míticos transatlánticos para convertirlos en hoteles flotantes y creando hasta impresionantes islas articiales con lujos millonarios.

Pero Dubai olvida el "peligroso impacto" de esa carrera a la caza del turismo en el medio ambiente, según denuncias de los defensores de los esfuerzos destinados a evitar una mayor deterioración ambiental en el mundo.

El emirato está orgulloso de sus iniciativas para convertirse en el paraíso turístico indiscutible de años venideros. También se muestra feliz por haber encontrado en el sector turístico el posible sustituto de esas riquezas que por ahora le proporciona el petróleo... si es que alguna vez éste se le acaba.

Su opción por anticiparse a ese posible agotamiento de riquezas petroleras ha llevado a las autoridades del cálido emirato del Golfo --en el que oficialmente vive poco más de un millón de personas-- a desarrollar ese sector turístico con el objetivo de atraer a nada menos que 15 millones de veraneantes en 2015.

Por ahora, los cálculos progresan bien, como demuestran los seis millones de turistas registrados en 2005, atraídos a base de una oferta de deslumbrantes anuncios de proyectos cada vez más grandiosos como la construcción del edificio "Burj Dubai", una torre de más de 700 metros que aspira a convertirse en la más alta del planeta, o la compra del "Queen Elizabeth 2" (QE2), el mítico transatlántico que ha surcado los mares desde 1969 y que ahora pasará a dique seco, pero como uno de los hoteles más originales y exclusivos del mundo.

Sin embargo, en su afán por atraer a todos los millonarios del planeta o, en su defecto, a aquellos simples mortales que deseen sentirse como tal, al menos durante unos días de merecidas --y ahorradas-- vacaciones, el proyecto más espectacular de Dubai son unas islas artificiales en vía de construcción en sus costas, auténtico "milagro" de la ingeniería y el talento humanos pero que levantan una fuerte preocupación.

Y es que esas islas artificiales que tanto enorgullecen el emirato, suscitan en cambio gran inquietud entre los ecologistas, por el temor de su impacto sobre el medio ambiente, tanto de la región como mundial.

La primera de la serie de tres islas en forma de palmera, Palm Jumeirah, que ofrecerá un paisaje formado por miles de apartamentos, mansiones y hoteles de lujo, ya comenzó a dar la bienvenida a sus primeros residentes. Palm Jumeirah contará asimismo con la compañía de otras dos islas "palmera", así como "The World", un archipiélago que forma un planisferio.

Todo un proyecto digno de las mil y una noches pero que según los ecologistas conllevará un precio muy alto en términos medioambientales. Sobre todo porque, para empezar, ese complejo, que además se está desarrollando meteóricamente, se hace a costa de la extracción de millones de metros cúbicos de arena de las profundidades del Golfo.

"La mayoría de los países convienen en que los cambios climáticos son un problema creado por el hombre. Espero que se haya tomado en consideración en la concepción de estos proyectos", afirmó recientemente Ibrahim al-Zubi, responsable de la Asociación de submarinismo de los Emiratos (EDA), centrada en el desarrollo de los recursos marinos.

Y es que la futura población de estas islas acentuará la presión sobre los recursos de agua y electricidad, además de aumentar la contaminación y la cantidad de desechos. Sin embargo, el promotor del proyecto, la empresa Nakheel que está controlada por el emirato, afirma haber hecho todo lo necesario para minimizar el impacto medioambiental.

"La ingeniería y la investigación" utilizadas "constituyen innovaciones mundiales, con el objetivo constante de fijar nuevas normas en materia medioambiental", sostuvo el director de Nakheel para medio ambiente, Shaun Lenehan. Según él, las aguas usadas producidas por las dos plantas de desalinización de Palm Jumeirah serán recicladas y reutilizadas, por ejemplo para la irrigación.

No obstante, los grupos ecologistas, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), advirtieron que las operaciones de dragado llevadas a cabo podrían dañar el entorno marino.

Pero por el contrario, Nakheel sostiene que no han hecho más que atraer nuevas especies.

"Doce especies de coral y hasta 50 tipos de peces viven en el interior y alrededor del dique de Palm Jumeirah y, a su vez, han atraído a los tiburones, calamares y barracudas", afirmó Lenehan.

Por su parte, Ibrahim Bashir, un keniata que practica el submarinismo en Dubai desde hace tres años, dijo haber constatado un deterioro de la calidad del agua, que antes era "muy clara" y "ahora en ocasiones uno no puede ni siquiera ver la punta de su mano".

Admitió, no obstante, haber visto tiburones, delfines, algunos tipos de rayas y medusas, aparentemente atraídos por el nuevo ecosistema.

En cuanto al peligro de los ciclones tropicales y de una subida del nivel del agua, el responsable de la empresa constructora aseguró que las islas fueron concebidas para soportar tempestades con olas de hasta 4,5 metros de alto. Lo mismo ocurre con el crucero "Queen Elizabeth 2", que estará anclado en uno de los suntuosos muelles de Palm Jumeirah.

El navío, por el que se han desembolsado 100 millones de dólares, estará en los muelles de Dubai, uno de los siete miembros de los Emiratos Arabes Unidos, a partir de 2009, pese a que el crucero estará en manos dubaitíes desde noviembre de 2008, señaló un reciente comunicado de la empresa compradora, la Istithmar, filial de la firma Dubai World que, a su vez, es propiedad del gobierno del emirato.

Durante ese tiempo se cambiará la imagen del navío mediante una auténtica metamorfosis estética y técnica para convertirlo en "un lujoso hotel flotante y un lugar para las compras y el ocio".

El "QE2 es sin duda alguna una de las maravillas del mundo marítimo e invertimos para que sea un verdadero destino turístico mundial", declaró el presidente de Dubai World, Sultan Ahmed Ben Sulayem.

Las obras de remodelación prevén recrear el decorado original del buque y abrir un museo que reconstituya la historia del navío. La construcción de la impresionante nave fue encargada en 1967 por la reina Isabel II, habiendo transportado un total de 2,5 millones de pasajeros durante más de 800 travesías por el Atlántico.

Ahora, sus compradores tienen el objetivo de "ofrecer a las futuras generaciones la posibilidad de seguir disfrutando de la historia y el abolengo" del imponente transatlántico de casi 294 metros de eslora, 70.000 toneladas de peso y con capacidad para 1.778 pasajeros, servidos por 1.016 tripulantes.

(EUROLATINNEWS)

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