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Sociedad :
CHILE : PIÑERA JUEGA CON EL BOOMERANG DE LA REPRESIÓN
Ernesto CARMONA (*)
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SANTIAGO DE CHILE (EUROLATINNEWS) - Con la increíble represión desatada por Sebastián Piñera contra estudiantes, profesores y transeúntes, Chile ha vivido una serie de jornadas de protesta popular de carácter nacional que han permitido recordar las 22 jornadas de manifestaciones que condujeron al término de la dictadura de Pinochet (1973-1990), abriendo un capítulo inédito en la historia política local de casi 60 años.
Excluyendo las protestas populares contra la dictadura militar, el país no presenciaba una rebelión generalizada contra el gobierno quizás desde el 2 de abril de 1956, contra la gestión de Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958).
Una nueva marcha estudiantil en Santiago -desafiando la lluvia y tímidos copos de nieve- y en las principales ciudades del país se realizaba el jueves 18 de agosto.
Estas manifestaciones que hacen recordar los gritos del pueblo en contra de Pinochet, permiten también recordar que Piñera introdujo en su gabinete a cuatro distinguidos pinochetistas fundadores de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que siendo jóvenes juraron su lealtad irrestricta al dictador, durante una ceremonia estilo neo-nazi -con antorchas y parafernalia- realizada en 1977, en una puesta en escena que pasó a la pequeña historia como el « Encuentro de Chacarillas », efectuado detrás del cerro San Cristóbal de Santiago.
En una foto de la época, se ve de izquierda a derecha a Pablo Longueira (actual ministro de Economía), Andrés Chadwick (primo de Piñera, actual ministro secretario general de Gobierno y vocero del Gobierno), Joaquín Lavín (actual ministro de Planificación, ex secretario de Educación de Piñera, ex alcalde santiaguino, ex candidato presidencial) y Julio Dittborn (actual subsecretario o viceministro de Hacienda).
La inusual represión del gobierno, esencialmente la del jueves 4 de agosto concentró toda la atención de los medios y la televisión dedicó todo el día a la cobertura especial de los espectaculares acontecimientos “en vivo y en directo”, dejando de lado suprogramación habitual. Hubo, además, una cobertura poco usual de los medios internacionales, que en viajaron a Chile para presenciar el show del primer aniversario de la tragedia de los 33 mineros programado para el viernes 5 de agosto.
De manera insólita, el propio gobierno orquestó en esa ocasión una increíble jornada de contra-propaganda, “usted lo ve, está ocurriendo”.
La descontrolada brutalidad policial, no sólo fue contra los estudiantes que pretendían manifestarse, sino que fue contra todo ser viviente, transeúntes, ingresos al Metro, paradas de autobús, gente ajena al estudiantado, trabajadores que se desplazaban a su casa o al empleo, personas de tercera edad que se dirigían a controles de salud, moradores de edificios que en sus hogares recibieron gases lacrimógenos altamente tóxicos y salpicaduras de agua contaminada dispersadas por Carabineros, turistas desprevenidos -sin experiencia en enfrentamientos callejeros-, inclusos canes callejeros, etc.
Cualquier grupo de 3 a 5 personas, sin discriminar su edad, recibió ataque con gases, hicieran lo que hicieren, incluso buscar transporte público (cuyas tarifas recién alzadas incrementan el malestar ciudadano). Los eventos terminaron pasada la medianoche y culminaron con el saqueo e incendio de una tienda de La Polar, cadena de retail que está en el ojo del huracán por sus abusos contra casi un millón de clientes por deudas repactadas ilegal y unilateralmente.
El gobierno se propuso resguardar “a troche y moche” el llamado “orden público” e impedir que los estudiantes pisaran siquiera la emblemática Alameda, artería invocada en las últimas palabras del derrocado (11 septiembre 1973) presidente socialista Salvador Allende con la recordada frase “se abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre”. Ese fatídico jueves 4 la principal artería de Santiago estuvo cerrada desde la madrugada hasta casi medianoche, pero además hubo conflictos y cortes de tránsito en las más importantes vías alternativas, provocados por la dispersión en grupos de estudiantes que en cualquier parte levantaron barricadas para protestar.
La ciudad entera se convirtió en un infierno. Fue un día perdido para la sacrosanta economía. El “resguardo del orden público” condujo a 18 horas de anomia urbana generalizada, o sea, el gobierno logró el “desorden público”.
Los hechos de ese jueves, que cerraron con 974 detenidos en todo el país -más de la mitad en Santiago-, según cifras del gobierno, marcan “un antes y un después” en la vuelta a la “democracia” re-iniciada en 1990.
De manera insólita, la brutal represión fue lanzada un día antes de una importante reunión entre el ministro de Educación y los estudiantes que marcaría un segundo encuentro de un diálogo entre las partes, cuyo precio fue el recambio del ex ministro Joaquín Lavín. Tal diálogo fue tirado por la borda y el nuevo ministro Felipe Bulnes perdió el piso político para continuar negociando.
Otro aspecto que exhibió escasez de cordura política fue la orden de represión lanzada repentinamente por Piñera después de tolerar más de dos meses de marchas y manifestaciones de protesta de estudiantes, profesores y ciudadanía simpatizante con la causa de una educación pública gratuita y de buena calidad, financiada y garantizada por el Estado y la Constitución. Carabineros mostró también su incapacidad estratégica para “guardar el orden público”.
La jornada fue marcada por otra noticia bomba: la caída de la aceptación del presidente Piñera al 26% de la ciudadanía consultada por la Encuesta CEP, la más prestigiada del país, en la valoración más baja de un Presidente en 22 años de historia política post-dictadura y está en sintonía con otros sondeos recientes. Por añadidura, hubo una abrupta caída en la Bolsa de un país que se jacta de estar “blindado”, económica y financieramente, respecto a la crisis que azota al resto mundo.
Era imposible, por todo esto, que Piñera pudiera sacar beneficios políticos del show del viernes 5 de agosto a costa del primer aniversario del derrumbe que hace un año sepultó a 33 mineros –salvados con vida- por ausencia de seguridad en la explotación del yacimiento San José, en Atacama.
Un detalle relevante es que ya existe consenso en que gran parte de los desórdenes y el pillaje son protagonizados por elementos del lumpen, ajenos al mundo estudiantil y que Carabineros es incapaz de controlar. Incluso, muchos de esos elementos pertenecen a sus filas y son infiltrados para “labores de inteligencia”, como lo demuestran abundantes videos y fotografías en Internet poco difundidas por los medios.
Ninguna tienda política puede atribuirse la conducción de este extraordinario movimiento social por una educación pública gratuita y de calidad garantizada por el Estado y la Constitución, que cada vez gana más apoyo. Los estudiantes no van tras simples reformas, sino por un cambio estructural de gran profundidad, que jamás concibió la clase política adulta cuestionada por las encuestas, sin dejar afuera a la Concertación. El 80% de los encuestados apoya las demandas estudiantiles, incluido acabar con el casi sagrado “fin de lucro” en la educación, fortalecido durante los 20 años de gobiernos de la Concertación.
Piñera acaba de mostrar su total des-sintonización con la ciudadanía al definir la educación como “un bien de consumo”, ergo, al alcance del que pueda pagarlo.
El futuro de la sociedad chilena hoy es impredecible.
La aceptación del Congreso también es baja en las encuestas. La Concertación opositora tiene 22% de aprobación y la coalición del gobierno de Piñera 24%. La ardua tarea política emprendida por los estudiantes rebalsa las instituciones del Estado y los partidos políticos. Una educación pública gratuita y de calidad, garantizada por el Estado y la Constitución, requiere de cambios en la carta magna. Muchos opinan que llegó el momento de reemplazar la constitución de Pinochet redactada entre cuatro paredes en 1980, por una carta emanada de una asamblea constituyente.
La transformación de la educación también requiere financiamiento del Estado. Y esto significa aumentar severamente el 17% de impuesto que pagan las empresas mediante una reforma impositiva o re-nacionalizar el cobre –como proponen los estudiantes-, un tema tabú para el gobierno, que más bien se propone privatizar el escaso 28% de la producción que controla el Estado a través de Codelco.
En otras palabras, los estudiantes y el movimiento social que los apoya, reclaman un cambio drástico del modelo económico, es decir, del capitalismo salvaje que reina en Chile desde Pinochet y perfeccionado por la Concertación en dos décadas de gobierno.
La invitación de la dirigente universitaria Camila Vallejo para realizar un “cacerolazo” desde las 21: 00 horas tuvo un éxito sorprendente. Los golpes de cacerolas, que no se escuchaban en Chile desde los años 80, comenzaron a resonar en Santiago y otras 11 ciudades desde antes de las 21:00 y se prolongaron hasta pasada la medianoche. Y a pesar del intenso frío, la gente salió de sus casas a golpear ollas en plazas y veredas, convirtiéndose en otro blanco fácil para los gases de Carabineros.
Ante la incertidumbre frente al futuro político de un país que no le cree a su jefe de Estado, no hace la bola de cristal para predecir con certeza que Camila Vallejos se ha convertido en una figura política de proyección nacional e internacional, con el futuro de toda su vida por delante. La joven estudiante de arquitectura que preside la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) se ha legitimado como una sólida líder de nuevo cuño. Y por eso, el neo fascismo chileno la amenazó de muerte: Tatiana Acuña Selles, Secretaria Ejecutiva del Fondo del Libro, del Ministerio de la Cultura, escribió en twitter: "Se mata a la perra y se acaba la leva", según la publicación Siglo 21 (1). Esa misma frase fue utilizada por Pinochet en el curso del golpe del 11 de septiembre de 1973, cuando le informaron la muerte de Allende.
Simultáneamente, jóvenes twiteros de extrema derecha difundieron su domicilio familiar y teléfono fijo.
Notas:
1) http://www.cambio21.cl/cambio21/
2) http://www.theclinic.cl/2011/08/04/
(*) Ernesto CARMONA, periodista y escritor chileno, editor de MapochoPress
(EUROLATINNEWS)
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