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Entrevista:
JAVIER MORO: “LA LITERATURA ES UN REFLEJO DE LA VIDA

Jairo MÁXIMO









MADRID (EUROLATINNEWS) - El escritor y periodista español Javier Moro ha colaborado desde muy joven en diversos medios de comunicación de diferentes países. Sus novelas han tenido gran aceptación de crítica y público y han sido traducidas a varios idiomas.

En 2005, lanzó “Pasión India”, un libro sobre la vida de la española Anita Delgado, la bailarina que se casó con el Marajá de Kapurthala, del que vendió más de un millón de ejemplares.

Otra obra de su autoría es “El sari rojo” (2008), la epopeya familiar dramatizada de los Nehru-Ghandi, desde el punto de vista de la italiana Sonia Ghandi. El libro causó escándalo e irritación en la India e incluso se quemaron ejemplares del libro y retratos del autor en plazas públicas.

Su más reciente obra es “El imperio eres tú” (2011), un biopic (novela biográfica) de la vida del emperador don Pedro I de Brasil y IV de Portugal, que en 1808 llegó a Río de Janeiro con su familia y, en 1822, transformó la colonia en nación. Portugal era su país. Brasil su patria.

“Don Pedro I es un gran desconocido en España, pero su historia está entrelazada con la nuestra”, constata el escritor. En Portugal, don Pedro I es conocido como el Rey-Soldado o Rey-Emperador. En cuanto que en ambas orillas del Atlántico es conocido como El Libertador –Libertador de Brasil del dominio portugués y Libertador de Portugal del gobierno absolutista.

Con la novela biográfica “El imperio eres tú”, Javier Moro ganó en España el prestigioso Premio Planeta 2011 y, al mismo tiempo, obtuvo veladas críticas en Brasil.

“Quería dar vida a esta página de la historia universal”, explica.

En esta entrevista exclusiva, concedida en Madrid, Javier Rafael Moro Lapierre (Madrid, 1955) habla de su infancia, del papel de la literatura en la sociedad, del Premio Planeta, de don Pedro I y otros temas. Incluso rebate las críticas que su novela ha recibido en Brasil.

Si tuvieras que enviar un tuit al Emperador don Pedro I de Brasil, que también lo fue, por un breve periodo, monarca del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves, ¿qué escribirías? -(silencio) Cuidado con la deuda de Portugal.

…(risas) Carecéis del oro y de las piedras preciosas de su excolonia Brasil.

- (risas) Sí.

En definitiva; el imperio era él, empezando por su nombre de bautizo: Pedro de Alcântara Francisco Antônio João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Serafim de Bragança e Bourbon (Queluz, Portugal, 1798-1834). Y amén de que él tenía “un dictador alojado entre sus piernas”, como describes en “El imperio eres tú”. Logicamente, él es padre de una numerosa prole: 18 hijos reconocidos.

- (risas) Sí.

Y eso porque su amado padre, el rey don Juan VI de Portugal (1767-1826) le decía: ”La unidad de la Patria. Para eso estamos los reyes”.

– (risas) Sí.

“¡Viva la independencia y la libertad de Brasil! ¡Lazos fuera, soldados! A partir de este momento, nuestra divisa será: ¡Independencia o muerte”, gritó don Pedro I para su tropa, en la orilla del riachuelo Ipiranga, en São Paulo, en el día 7 de septiembre de 1822. ¿Viva el emperador independentista; el “Casanova” tropical?

- (risas) Sí. ¡Viva!

¿Quién es Javier Moro?

- ¿Yo? Un autor español que escribe historias noveladas de cosas que han pasado en el mundo. Todo está basado en historias reales.

Leí en Wikipedia que desde niño ya eras viajero. ¿Es así?

– Sí. Mi padre era empleado de una compañía aérea y desde la temprana edad nos quiso enseñar el mundo. Anualmente hacíamos un viaje largo por África, Asia y las Américas.

¿Cómo fue esta infancia?

- Maravillosa. Era una época el la que nadie viajaba. Y eso, claro, despertó en mí la aficción por viajar.

¿Considera que la infancia es perenne?

- Sí, sí, sí.

¿Cómo fue la adolescencia?

- También fue maravillosa. Guardo buenos recuerdos de esta época. Estudié en el Liceo Francés de Madrid. Allí, un día, me presenté a un concurso de verano en el cuál tenías que hacer un viaje muy largo, con muy poco dinero, y luego elaborar un informe. Si ganabas el primer premio, al año siguiente, te daban otra viaje. Si ganabas por segunda vez consecutiva, te daban una beca para estudiar en Francia.



Mi primer viaje fue al Círculo Polar Ártico para conocer a los esquimales. Tenía 17 años. Con el informe que hice gané el primer premio. Al año seguinte, fui al Amazonas, en Brasil, conocer la la tribu indígena yanomami, y volví a ganar el primer premio y recibí una beca para ir estudiar historia y antropología en la Universidad de Jussieu, en Paris.

En esos viajes de verano de la adolescencia, dónde yo tenía que hacer un viaje muy largo, con muy poco dinero, y luego elaborar un informe, es lo mismo que hago ahora. Lo que cambia es que ahora hago con mucha más profundidad y en forma de libro. Hace poco me di cuenta de eso. Entrevisto a la gente, busco material de archivo y escribo la novela. Fue entonces que realmente aprendí a ser escritor.

¿Considera que la infancia, la adolescencia, la educación y la formación cultural son determinantes?

- Sí. Y dejan su impontra en nosotros.

¿Cuándo y cómo encuentras la escritura?

– Nací en el seno de una familia de escritores. Siempre he escrito: artículos de viajes, reportajes, guiones de cine, artículos de opinión. A los 35 años empecé a escribir mí primer libro “Senderos de Libertad” (1993) sobre la trayectoría del asesinado sindicalista y ecologista brasileño Chico Mendes (1944-1988), que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente.

¿Cuál es el papel de la literatura en la sociedad?

- Fundamental. Los hombres necesitan verse reflejados en la literatura porque ella es un reflejo de la vida. Una manera de, a través de las mentiras, contar la verdad de la vida. Es una cosa curiosa.

¿Tienes pánico a una hoja en blanco?

– No. Para mí escribir es la última parte del proceso. Antes tengo que documentarme y saber lo que quiero escribir.

¿ La escritura te exige tiempo y soledad?

- Entrega total. Soledad absoluta.

Te oí decir en la Gran Vía madrileña: “Soy miss Planeta”. ¿He oído bién?

- (risas) Sí. Mí reinado dura un año, o sea, hasta que fallen el nuevo Premio Planeta. Estoy muy solicitado: entrevistas, conferencias, viajes, tardes de autógrafos, sesión de fotos, etcétera. No paro ni un minuto. Es difícil vivir así. Eso es un poco lo que llamo ser “miss Planeta”.

¿Te sientes feliz ostentando este título?

- Encantado. Lo bueno de los premios es que te aportan nuevos lectores.

¿A qué sabe el Premio Planeta 2011 que conquistastes con “El Imperio eres tú”?

- (risas) Sabe rico.

Hombre… aquí hay una doble lectura. El Planeta es el segundo mayor premio literario del mundo, económicamente hablando, después del Premio Nobel. Exactos 601.000 € y…

- (risas) Pero es por eso que te digo: sabe rico…

¿El Premio Planeta se gana o es un encargo?

- (silencio) Yo no me he presentado al Premio Planeta. Fue mi editorial de toda la vida, Seix Barral, quién ha presentado la novela con mi consentimiento. Sí hay encargo, yo no lo sé. Ha habido muchos ejemplos de que es un encargo. Es posible que haya veces que lo encarguen. A mí no me lo han encargado. ¡Vale!

¿Cómo nació “El imperio eres tú”?

- Estaba buscando una historia para hacer en Brasil. Quería volver al país y escribir la historia del español Luis Galvez Rodríguez de Arias (1864-1935), también conocido como el Emperador del Amazonas. Pero, un amigo mío brasileño, guionista de cine y escritor, me dijo que había una historia mucho más interesante que la de Luis Galvez, que era la de Don Pedro I. Le dijé que don Pedro I era demasiado brasileño y que su historia estaba sobreescrita. Sin embargo, él insistió y afirmó que había muchos libros de historia y, sobre todo, muchos libros malos que abordan únicamente sus proezas sexuales. No hay un solo libro que cuente la épica. Le hice caso. Leí todo lo que había sobre don Pedro I. Cada vez que leía, y cuanto más leía, iba descubriendo que era un tesoro que nunca había sido aprovechado bien. Pasé tres años investigando la historia de don Pedro I. ¿Dónde ha encontrado la documentación para escribir esta novela?

- Principalmente en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, porque está todo allí. El rey de Portugal, don Juan VI, en 1808, llevó para el Brasil 60 mil libros de la Biblioteca de Ayuda, de Lisboa. También encontré mucha documentación en el Palacio Nacional de Queluz (Portugal); en la biblioteca de Ayuda, en Lisboa; en la biblioteca particular de mi amigo brasileño Pedro Corrêa do Lago, que me abrió archivos completos dónde habían cartas inéditas de don Pedro I; en la biblioteca del Museo de la Imagen y Sonido, en São Paulo; en librerias de compra y venta de libros antiguos -francesas, portuguesas y brasileñas- y, en particular, en la librería Rio Antigo, en Río de Janeiro, dónde compré muchisímos libros y los envié por barco a España. Mi interés no era descubrir más cosas sobre don Pedro I, desde el punto de vista unicamente de un historiador para historiadores.

Quería dar vida a esta página de la historia universal. Contarla como una novela histórica. Tenía que hacer los diálogos como quien hace una adaptación para la TV de una historia real. Nunca he querido hacer un libro de historia sobre don Pedro I. Por eso, al constatar que algunos historiadores, escritores y periodistas brasileños juzgan este libro como un libro de historia, es sorprendente.

¿Se han equivocado?

- Sí, porque tampoco ellos tienen la clave de la verdad histórica. Cuando la periodista y escritora brasileña Iza Salles, que escribió un libro sobre don Pedro I, me dijo que mi libro estaba lleno de errores históricos, me quedé pasmado. Le dije que esto era una difamación. Quise saber cuáles eran los errores históricos para entender su crítica. Y ella me señalo que cuando hablo de la importancia en la vida del Emperador, de su primer amor, la bailarina francesa Noémi Thierry, no es cierto, porque no hay documentación que lo compruebe. Le he dicho: Un momento. Estás hablando como historiadora, y sí tú no has encontrado documentación, este es tú problema. Yo como escritor afirmo que esa bailarina marcó la vida de don Pedro I.

Sabemos que él guardó durante 20 años el feto embalsamado de la hija que tuvo con Noémi. ¡Qué fuerte!

- No se puede decir que Noémi no ha marcado la vida de don Pedro I. Si no hubo una relación directa entre elos, seguro que hubo una relación mental muy fuerte. La historia no es la única manera de aproximarse a la verdad. La literatura también te lo permite. En Brasil no están acostumbrados a eso. Me han visto como un extranjero que venía a comer alguna hortaliza de su huerto. La estúpida frase que dijo el periodista y escritor brasileño Laurentino Gomes de que mí libro “es un ejemplo del neocolonialismo cultural de España con Brasil”, es una enorme gilipollez.

¡Un lapsus!

- ¡No! Gilipollez. Es como pretender que yo, como español, no pueda escribir sobre la historia de Brasil. ¡Que absurdo! Los mejores historiadores españoles son ingleses y franceses, y no pasa nada. De verdad hay un nacionalismo muy negativo en Brasil, así como en la India. Mi libro ha sido víctima de esta gilipollez. Sin embargo, el libro le gusta a la gente y además él tiene su propia fuerza. Recibo muchos mensajes positivos de lectores brasileños.

¿De dónde has sacado las frases -entrecomilladas y en letra cursiva- que aparecen en el libro?

- De las cartas originales de Maria Leopoldina de Austria (1797-1826), la emperatriz consorte de Brasil, también conocida como “la paladina de la independencia, interpretadas por mí. Hice el libro lo más cercano a la verdad, con la documentación que existe.

¿Crees que don Juan VI, suegro de Leopoldina, fue un rey iluminado al decidir transladar su corte a la colonia Brasil?

- No sé. Lo que sé es que fue más listo de lo que la historia le pinta. Influenciable, torpe, palurdo… Él tomó una decisión que cambió el mundo. Al fin y al cabo; listo y valiente.

¿Qué piensa de las once palabras dichas por el rey español Juan Carlos: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”, al ser pillado recientemente cazando elefantes en Boutusana, África?

- A mí estas palabras me dieron vergüenza ajena. ¡Los reyes van de cacería!.

Es el mundo de ellos. Es ahí donde contactan con gente que, quizá, un ministro no pueda. Esa es la potestad de ellos. No me parece algo por lo que un rey tenga que desculparse. El rey Juan Carlos es el mejor y más eficaz representante que tiene España.

Lo que pasa es que los reyes están sometidos a los mismos conflictos a que estaba sometido don Pedro I. Son gente, quieren ser hombres libres, pero no pueden. Tienen el peso de la monarquía. Entonces, claro, ellos tienen que escabullirse, que esconderse. Pero vamos, de verdad, no pienso que este acto del rey Juan Carlos sea para escandalizarse y excusarse.

¿Te gustaría hablar de algo de que no hemos hablado?

- No. Lo que me gustaría es que la crítica que salió recientemente en el Times Literarry Supplement, firmada por el estadunidense Gabriel Paquette, un notable historiador especialista, titulada “Princely pleasures” [Placeres Principescos] se dé a conocer en Brasil, para refutar las difamaciones de las que he sido objeto por parte de historiadores, escritores y periodistas brasileños.



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