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Espectáculos:
LEO BASSI: “SOY FRUTO DE LA TRADICIÓN CIRCENSE”
Por Jairo MÁXIMO
Fotos Carmen MATO-Ilustración CASTILHO
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MADRID (EUROLATINNEWS) - Leo Bassi es actor, autor teatral, director y bufón. Nació en Nueva York, Estados Unidos, en 1952, donde sus padres estaban de gira. Pertenece a una saga italiana de artistas de circo y variedades. Estrenó en el mundo del espectáculo en Australia a los siete años junto a su padre, un malabarista que trabajó codo a codo con Groucho Marx, Laurel & Hardy y Louis Armstrong. A finales de la década de los sesenta los espectáculos de variedades estaban en plena decadencia y el actor decidió reinventarse su profesión a través de un espectáculo eclético, “El circo más pequeño del mundo”, que llevó de gira durante cinco años por todo el mundo.
Convertido en una especie de payaso moderno, en la década de los setenta entró en el circuito de festivales internacionales de teatro, donde empezó a presentar una serie de personales e insólitos espectáculos que le han proporcionado reputación de provocador.
Estrenó recientemente en el teatro Alfil de Madrid su espectáculo “Utopía”. En los próximos meses se presentará en distintas ciudades españolas y europeas.
En esta entrevista exclusiva, concedida en Madrid, Bassi confiesa: “El bufón trabaja con la semántica”.
¿Quién es Leo Bassi?
- Soy una persona que se ha hecho a sí mismo porque soy fruto de la tradición circense de muchas nacionalidades distintas. Viví en muchos países diferentes. Cada día de mi vida fui consciente de que era totalmente libre y que podría inventar cualquier Leo Bassi. Ya me he reinventado cinco veces en mi vida. Hice malabares en Asia, China y Japón. Fui artista de calle en Europa. Performance de discoteca. Showman de TV en España, Italia y Alemania. Mi última reencarnación -hombre de teatro- que ya dura casi dos décadas, es con lo cual soy más feliz. Además, mi tradición circense, me ha transformado en filósofo, político y provocador.
De usted la prensa escribe: agitador de conciencia, analista feroz de la sociedad occidental, clarividente, extravagante, inconformista, inclasificable, mosca cojonera de los poderes fácticos e incluso comemierda. ¿Qué más?
- Especialista en política internacional ‘por experiencia’ ya que viví en muchos países diferentes; y por un grandísimo interés personal, porque todo lo que es humano me interesa. Creo que el ser político es el momento más profundo del ser humano. Asimismo, como soy apátrida, tengo dentro de mí muchos países y culturas distintas que se enfrentan continuamente. ¡Lo llevo dentro! Sé de primera mano lo que puede ser el enfrentamiento.
¿Por qué es usted bufón?
- Porque amo la vida y amo a la gente; sin ser inocente y tonto. Quiero creer en la gente. Los bufones y los payasos buscan siempre el lado positivo de la vida. Creen en la gente, porque sino creen en la gente, no pueden hacerle reír.
¿Quién encuentra a quién: usted al bufón o el bufón a usted?
- Lentamente yo mismo he descubierto dentro de mí dónde estaba escondido. Fue cuando perdí el miedo a expresarme y a ser yo mismo. El bufón no tiene miedo. Por eso es difícil ser bufón porque la primera cosa que hay que perder es el miedo dentro de sí. Cuanto más descubro el bufón dentro de mí más radicales se vuelven mis espectáculos.
¿Cuál es la cara y la cruz de ser bufón?
- La cara es una situación muy creativa porque tengo menos miedo de romper la forma del teatro con el bufón que llevo dentro. La cruz es que la mayoría del público no toma a los bufones en serio. Es evidente que los bufones hacen reír, y no más. Ahora, el hacer reír para los bufones es una herramienta que utilizan para expresar cosas profundas. Pero el público puede quedarse sólo con el exterior, que es la risa. Y eso es frustrante para un bufón.
¿El bufón tiene crisis?
- No. No hay crisis para el bufón. Ni material ni filosófica. En tiempos de crisis el público busca la alegría, la fugacidad de la risa y el olvidar sus problemas. Consecuentemente, ya no hay crisis material para los bufones y los payasos. Tengo trabajo hasta el verano de 2010.
¿Y filosóficamente?
- Filosóficamente la crisis es un momento eufórico para el bufón. ¿Por qué? Porque evidencia que es correcto lo que los bufones siempre han dicho: “El Emperador está desnudo. El modelo económico ultraliberal es un fraude”. Sabíamos eso mucho antes de la crisis. Si tú hablas de la crisis, y haces reír a la gente, significa que tú haces un buen análisis político, y estás diciendo lo que el público quiere escuchar. El chiste no surge de la nada; hay que pensar.
¿Cuál fue la situación más tragicómica que ha vivido en España al haber sido diana de las iras de los cristianos fundamentalistas y de la ultraderecha por la realización de su polémico y exitoso espectáculo La Revelación -un contundente monólogo en defensa del laicismo y de la Ilustración, contra todos los monoteísmos-, prohibido en 25 ciudades españolas?
- La más tragicómica fue el año pasado en el Festival de Teatro de Santander. La Revelación estaba programada para representarse en el auditorio de la Caja Cantabria, como el resto de las compañías. Muchos cristianos fundamentalistas y falangistas, aglutinados en la plataforma Hazte Oír, cuando se enteraron, enviaron e-mails masivos de protesta a los organizadores. También, muchos llamaron a esta entidad bancaria para decir que iban a retirar el dinero de sus cuentas si la obra fuese representada en su auditorio. ¿Qué pasó?
Imagino que… Cancelaron las funciones de todos.
- Sí. “Por problema técnico en la calefacción del auditorio”, explicaron. Después, valientemente, la Universidad de Santander me abrió las puertas del Salón de Actos de la Facultad de Medicina. Por la tarde, antes de la función, la policía desalojó la Universidad. Trajeron perros adiestrados para buscar bombas y acordaron el recinto. Y si fuera poco, esa gente organizó una manifestación para impedir que el público accediera al espectáculo. Los jóvenes eran insultados por los manifestantes de 60, 70 y 80 años, formado mayoritariamente por mujeres, que portaban enormes cruces y recitaban el rosario. Mi público universitario, constituido por diferentes tribus urbanas -punks, redskins, indies- de pronto pensó que aquello era un happening montado por mí. Ahora, cuando los viejos empezaron a pegarles se montó una batalla campal tremenda. Los punks quedaron asustados al encontrarse con abuelas y abuelos más violentos que ellos.
¿Cómo nació el espectáculo Utopía?
- Nació con las experiencias personales vividas con La Revelación, como ésta de Santander, y otras más. Todas ellas me revelaban que del lado de la derecha y de los conservadores católicos, había todavía pasión ideológica y energía para defender sus ideas. Hasta colocaron una bomba cerca de mi camerino, en el teatro Alfil de Madrid, en marzo de 2006. En contrapartida, de mi lado en las izquierdas, no encontraba la misma pasión para defender sus ideas, no sólo en España sino en toda Europa. Incluso sentía a los jóvenes cada día más indiferentes, casi sin ninguna ideología, con excepción, posiblemente, de algunos ecologistas divididos. Entonces, pensé que era importante, después de las experiencias vividas con La Revelación, volver a dar energía, esperanza y hacer pensar a la gente lo que puede significar ser de izquierdas; 30 años después de la caída del muro de Berlín, y tras 50 años de la revolución cubana con Fidel
Castro muriéndose.
¿Qué pretende con Utopía?
- Dos cosas. Primero animar a los europeos de mi edad a recordar nuestra juventud -las utopías de los años 60- y nuestras experiencias de mayo del 68. Segundo, recordar al público joven la utopía. Explicarles de dónde viene y que no es sólo posible, sino que hoy en día es necesario volver a pensar en la utopía. En ambos públicos quiero fomentar el deseo de soñar por si mismos. De hecho, Utopía es el espectáculo con más éxito de taquilla de todos los que ya hice en el teatro Alfil de Madrid. Mucho más que La Revelación. Estoy contento con Utopía. Es una apología sin complejos de verdaderos valores progresistas.
¿Qué significa para usted utopía?
- El lugar que no existe. Simboliza un espacio temporal diferente donde la vida es más afín a la poesía que a la física. Por eso el payaso de cara blanca, con su sabiduría antigua, su atemporalidad y su magia, es el encargado de abrir la puerta de la utopía. Un ser que posee una gran autoridad natural pero que rechaza el poder y las riquezas porque es un revolucionario genuino y pide la Luna.
¿Por qué el pato como imagen simbólica de Utopía?
- Una intuición. Quería buscar el símbolo de una revolución lúdica, en el sentido de que si es posible, a lo mejor, tú puedes cambiar la sociedad porque la mayoría de la sociedad va querer a vivir como tú vives; por opción, por supuesto. Y fue con esa idea que encontré el pato, como símbolo de algo muy sencillo, inocente y profundamente lúdico. Habla a la fugacidad de los instintos infantiles. Nos recuerda cuando estábamos en la bañera con mamá y papá y el pequeño pato. Era un momento de grandísimo placer. Con esto quiero llegar a mi interlocutor político sin que él se percate, despertando recuerdos muy antiguos. De placeres pasados. El pato es una herramienta para entrar en la cabeza de las personas. Hablo del pato de Troya. Sin que la gente sepa estoy introduciendo en su cabeza sentimientos y reacciones más complicadas de lo que piensan.
Cua-cua… ¿Entenderán?
- Algunas creo que sí. Pero pocas personas pueden entender la cantidad de trabajo intelectual que hice para conseguir despertar esta positividad, que entra en la visón política de la sociedad, utilizando un objeto sencillo y primario, como el pato, presente en diferentes culturas. Por una razón u otra, son cosas instintivas y profundas, que llegan a todos. El bufón trabaja con la semántica.
¿Por qué razón empieza Utopía hablando con un bebe enfermo en su carrito y leyendo trozos del libro “Cartas a un joven español”, escrito por José María Aznar, presidente del Gobierno español entre 1996 y 2004?
- Porque es más que un libro; es un testamento ideológico. Como ya te he dicho antes, creo que la izquierda últimamente ha tenido mucho miedo de una manera intuitiva de la derecha. La izquierda no tiene una ideología tan fuerte como la derecha. Y como un acto esperanzador para un público de izquierdas, he ido directamente al corazón ideológico de la derecha, con Aznar a la cabeza. Y eligiendo este libro pretendo mostrar el infantilismo que hay en dicha ideología e intento animar a la izquierda a arriesgarse más y denunciar.
¿Qué piensa de las guerras?
- Es inhumana. Es odiosa. Revela el fracaso en la comunicación entre las personas. Evidencia la más alta expresión del saber humano al servicio de los instintos más estúpidos y bárbaros.
¿En qué consiste el trabajo del artista?
- Para mí es saber escuchar a la sociedad, buscar en la realidad las energías que fluyen y utilizar esta fuerza para impactar al público, reivindicando el protagonismo del Arte en el debate político.
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