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Justicia:
MUERE NAZI ALEMAN CULPABLE DE TORTURAS Y DELITOS SEXUALES EN CHILE
Por Humberto ZUMARÁN, Corresponsal en Chile
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SANTIAGO DE CHILE (EUROLATINNEWS) - El jerarca de la enigmática "Colonia Dignidad", el nazi alemán Paul Schaefer, acusado de delitos sexuales contra niños chilenos y alemanes y de violación de los derechos humanos durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-90), falleció solo y abandonado en una cárcel de alta seguridad donde cumplía una larga condena.
Unicamente una hija adoptiva, silenciosa y solitaria, lo acompañó a su última morada, un frio cementerio de campo, al negarse los nuevos responsables de la Colonia alemana, instalada en el sur de Chile, enterrar su cuerpo en los terrenos donde durante varios decenios este ex suboficial de la Alemania Nazi dominó con una siniestra mano de hierro a un verdadero ejército de humildes niños chilenos y alemanes.
Schaefer, de 88 años, murió tras un paro cardíaco sufrido en el hospital de una prisión de Santiago donde cumplía una mínima parte de varias condenas por sus aberrantes delitos.
Durante varios años, incluso antes de la dictadura militar de Pinochet, fue protegido inexplicablemente por el llamado aparato del Estado chileno, incluyendo altos niveles castrenses, políticos, judiciales y policiales .
Schaefer cumplía sus condenas en la prisión de Alta Seguridad de Santiago por los delitos cometidos al interior del fundo Colonia Dignidad, cerca de la ciudad de Parral, una zona campestre, 350 kilómetros al sur de Santiago. En la dura realidad, era un campo de concentración al más puro estilo nazi, donde Schaefer imponía su propia justicia sobre quienes se negaban a inclinarse ante su férrea autoridad o a quienes él consideraba culpables de delitos internos.
Bajo su mando, Colonia Dignidad se constituyó en una ciudad prácticamente autónoma de las leyes chilenas, habitadas por niños campesinos chilenos adoptados y por ciudadanos alemanes y sus familias, donde regía un régimen de terror que encabezaban los jerarcas de la ciudadela, donde el líder absoluto, con carácter de dictador, era precisamente Schaefer.
El fallecido anciano había sido detenido en Argentina el 10 de marzo de 2005, país al que huyó después de varios años de delitos condenados por la justicia chilena, que finalmente se decidió a poner fin a este lúgubre capítulo socio-judicial, el que las autoridades evitaron aclarar durante muchos años.
Pero, a pesar de las investigaciones y sanciones judiciales en su contra, la ubicación geográfica del prófugo nazi no la hizo la policía chilena, sino que un equipo de periodistas de la televisión de Santiago, que en la etapa final de la pesquisa entregó todos los datos para su detención a los agentes de una ciudad Argentina.
Ya en los años sesenta, el periodista de la revista chilena Ercilla, Osvaldo Muray, investigó los primeros indicios de las delitos y aberraciones que se estaban cometiendo en la colonia de los “extraños” alemanes.
Muray, un astuto reportero, durante muchos años logró recopilar y denunciar públicamente lo que estaba sucediendo en la Colonia Dignidad, pero muy pocas veces tuvo respuesta y menos aun el apoyo concreto de las autoridades judiciales y policiacas chilenas.
En varias oportunidades los “jefes alemanes”, calificaron el trabajo periodístico de Muray de “infamante”, calificándolo como obra de un “reportero loco y aventurero”.
Las posteriores investigaciones policiales, las sanciones judiciales y las condenas políticas a los multiples delitos de Schaefer, constituyen hoy un tardío pero justo reconocimiento público a éste sagaz profesional que nunca claudicó en busca de la verdad, a pesar de las numerosas amenazas de muerte que recibió durante varios años.
Schaefer, había sido sentenciado por homicidio calificado (a 7 años de cárcel), infracción a la Ley de Control de Armas (3 años y un día), por torturas (3 años y un día) y abusos sexuales contra menores que vivían en el enclave (20 años).
“Se trata de un delito de abusos sexuales contra niños considerado el más grande en el mundo”, según el abogado chileno Hernán Fernández, el profesional que presentó la primera acción judicial contra los jerarcas de la Colonia alemana, incluyendo a Paul Schaefer.
Pero, ahora ya muerto este siniestro personaje que dañó a tantos niños y participó en numerosas violaciones a los derechos humanos, surgieron las voces que antes estuvieron inexplicablemente silenciosas.
Schaefer escapó con la muerte del peso de la justicia, como hace unos años también escapó de sanciones judiciales por delitos de lesa humanidad el propio Pinochet, a quien el nazi alemán vendió armas de contrabando cuando Chile no podia abastecerse en los canales normales, convirtiendo además su guarida como un centro de torturas durante la dictadura militar chilena.
El Nazi Schaefer quedó en manos de la Justicia Divina, ante la cual también Pinochet todavía está dando cuenta.
(EUROLATINNEWS)
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