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Rincón Poético:
NERUDA: EL HOMBRE Y SUS TRAUMAS
Por Enrique GUZMAN DE ACEVEDO
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MIAMI (EUROLATINNEWS) - Texto de la Conferencia sobre Pablo Neruda dictada por el escritor, poeta y periodista chileno Enrique Guzmán de Acevedo el 13 de Marzo 2009 en los salones de la Universidad Internacional de La Florida (FIU), por invitación de la organización cultural Cove/Rincón International.
"He venido para hablarles de Pablo Neruda, pero mi disertación la centralizaré más bien en el Hombre que en el Poeta, sin que por ello intentemos desvirtuar o restarle brillo a su oceánica y magistral obra poética.
Considerado como el poeta hispánico más famoso de su tiempo, atravesó la mayor parte del Siglo XX como un activo partícipe, involucrado en los acontecimientos más relevantes de la época, habiendo sido Cónsul, Embajador, Senador y Precandidato Presidencial.
Pero su vida era la poesía.
Puso en delicados, emotivos y sentimentales versos al Sol, a la Luna y a la Madre Tierra, a la Madre Naturaleza, a los Ríos y Cordilleras, a los Bosques y especialmente a los Mares. Pero no se olvidó de poner en Odas a frutas y verduras.
Se consideraba el poeta « más ensimismado en la contemplación de la tierra ».
« (…) Yo especialicé mi corazón para escuchar todos los sonidos que el Universo desata en la Oceánica noche, en las silenciosas extensiones de la Tierra y el aire», decía al abandonar momentáneamente las profundidades de su poesía romántica para cantarle al dolor humano, hacer versos contra la sangre derramada en las guerras, contra el hambre y el terror…
Por voluntad y circunstancias personales, Neruda entró en la historia de la literatura mundial.
Poeta fluvial y oceánico, en su magistral obra buscó siempre la abundancia, las formas extensas y los ritmos caudalosos, tratando de alimentarla de una energía natural.
Su obra fue tan cósmica como prolífica : de sus 47 libros publicados, 35 son colecciones de poemas.
El poeta, escritor y filósofo argentino Saúl Yurkievich, a quien tuve el placer de conocer en París antes de su muerte en el sur de Francia, me decía que la poesía de Neruda « se centra y profiere a partir de un sujeto concéntrico, autorreferente y autoexpresivo », y tenía muchas razones para decirlo porque había conocido bien a Neruda y había analizado profundamente su obra.
Neruda era exclusivamente poeta, funcional y medularmente poeta, pues todo lo que pensaba, sentía, imaginaba o le hacía palpitar, lo transformaba en poesía.
Su poesía se confunde con su voz y su alma. Con su modo de existir, con su manera de estar en este mundo.
Neruda vivió en total sintonía con el personaje de su discurso poético, al contrario de otros poetas del mundo que no se dedican exclusivamente a la poesía, a "vivir" de la poesía, como este gigante de las letras chilenas que fue uno de los pocos vates del Siglo XX que alimentó sus ilusiones terrenales y sus necesidades materiales con los aportes que le brindó su arte.
Hoy como ayer la poesía no da de comer al poeta, pero Neruda lo supo hacer. Vivió para y por la poesía y, no es pecado decirlo, ganó mucho dinero con sus poemas.
Por todo ello, trataré de ofrecerles una serie de claves para entender mejor a Neruda. Para mirar su corazón y analizar al Hombre.
Hablar del hombre y de sus traumas, nos ayudará a comprender mejor al poeta. Hablar del hombre y de sus sentimientos más íntimos, nos ayudará a comprender mejor las claves de sus poemas.
Hablar del hombre y de sus dolores, del hombre y de su falta de amor, del hombre afectado por la carencia de amor maternal, nos ayudará a comprender mejor a un Pablo Neruda que viajó herido por el mundo buscando el amor y ahuyentando la soledad.
La conferencia la dividiré en cuatro fases bien definidas: el Niño-Poeta, el Poeta sin Madre, los Amores de Neruda y los Traumas del Hombre.
NIÑO-POETA
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El « niño-poeta », es la clave básica de su obra.
Al navegar por los secretos del niño-poeta, trataremos de conocer mejor a aquel hombre llamado Neftalí Reyes Basoalto, que antes de cumplir los 16 años decidió llamarse Pablo Neruda, en honor del poeta checoslovaco Jan Neruda que se había constituido durante su tierna juventud en su primera admiración poética.
Pero no solo lo hizo para honorar al poeta checo, sino que más bien lo hizo para "esconderse" en una falsa identidad de un autoritario padre, alejado de las letras y hostil a la poesía, que rechazaba la idea de que su hijo pudiese convertirse en poeta, y también lo hizo para ocultar su llanto permanente por la prematura pérdida de su madre.
El psicólogo chileno Luís Rubilar, que ha hecho un detallado estudio sobre la psicología de Neruda afirma que el poeta se « autocreó » para poder libremente "amar a su madre perdida, como hijo Edipo, porque tenía que ser otro", y no Neftali el que debía llevar el luto Eterno.
Como "no hijo" de Rosa Neftalí, pudo decir todo lo que quería sobre su carencia de amor materno.
Así fue como Neftalí pudo participar oculto en la sombra de Pablo en sus primeros concursos literarios, sin que su padre tuviera la menor sospecha de que el ganador de uno de estos concursos fuese su hijo Neftalí. El futuro Premio Nobel Pablo Neruda (1971).
Neftalí fue el creador del poeta Pablo.
Uno viaja en la piel del otro, en cuerpo y alma, pero son dos almas diferentes.
"Yo soy Pablo Neruda por arte de la palabra", lo dijo él mismo al referirse al poeta creado por Neftalí.
Neruda fue un artificio. El hombre importante de esta historia es Neftalí y no Pablo. Pero Neftalí quedó olvidado en las cenizas del pasado, bajo la lluvia y el frio de una inhóspita región del sur de Chile (Parral, donde nació, Temuco, donde creció y estudió), que lo vio nacer, crecer y sufrir en silencio.
Neftalí sabía amar con sensibilidad y escuchar con humildad.
Pablo sabía escribir de amor y rápido aprendió a amar con autoridad. El debía ser el "amado" y no simplemente amar por amor o amar para alejar la soledad.
Neftalí era un joven muy delgado, demacrado, de una palidez asombrosa, debil, lleno de emociones y vacío de vitaminas. Era habitual en él escaparse del mundanal ruido, de los juegos infantiles, de los amores prematuros, para escribir poemas sufriendo en soledad su timidez y su imposibilidad de expresar en palabras sus sentimientos más íntimos.
Pero era capaz de escribir las más sensibles cartas de amor a petición de sus amigos enamorados.
Llegaba a tal nivel su inspiración por amores ajenos, que las chicas de las cuales estaban enamorados sus amigos...se volvían hacia él, pidiéndole consejos sentimentales y guiones poéticos para hacer frente al alto nivel de los poemas de amor de sus pretendientes.
Pero siempre terminaba siendo delatado por las propias chicas, que quedaban atrapadas en las redes de su profunda sensibilidad, pero que se enamoraban de sus sentimentales cartas más que de su lúgubre figura de huérfano.
Era un joven triste, que siempre vestía rigurosamente de negro, para guardar luto permanente por su madre.
De esa misma pluma juvenil triste y melancólica saldrían poco después "Crepusculario" y «Veinte poemas de amor y una canción desesperada », dos de las más tempranas e importantes obras del vate chileno.
De niño, Pablo era ya un "sentimentaloide". Un niño que sufría de amor. Esencialmente, sufría de la carencia de amor maternal en la piel de un niño que ya era poeta.
NIÑO SIN MADRE
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Era un « niño sin madre ».
De este niño sin madre nació el poeta universal.
Su madre le había dado la vida en condiciones desastrosas y ella murió de tuberculosis cuando Pablo solo tenía dos meses, dejándolo huérfano de ese amor materno incomparable a todo amor.
El niño-poeta lloraba en la penumbra de su soledad, envuelto por la oscuridad de las lluviosas noches del sur de Chile, cubierto por el invisible manto del cálido recuerdo de una madre que no conoció.
Pablo nunca perdió su alma de niño. Nunca quiso abandonar al niño herido que llevaba dentro. Al Neftali de su niñez.
"(...) No olvides que si despierto y lloro es porque en sueños solo soy un niño perdido que busca entre las hojas de la noche tus manos...", dejó escrito en sus recuerdos maternos.
Lloraba de amor. De amor a una mujer desconocida, a una mujer cálida, a una mujer sublime, a una mujer única. A una mujer a la que nunca besó.... Su madre.
Si no le dedicó muchos poemas, su presencia es visible en muchos de sus poemas, esencialmente en aquéllos en los que le canta a la Rosa, la flor que simboliza el amor, pero que en el caso de Neruda, esa flor simboliza a su madre Rosa Neftalí.
Muchas de sus musas han querido adjudicarse la inspiración de los veinte poemas, pero solo tres de las mujeres de su vida pueden gozar de tal privilegio: dos flores tiernas que iluminaron el jardín sentimental de su juventud y su madre, la mujer ausente que marcó toda su vida.
Dicen los estudiosos que Neruda fue lo que se llama en sicología un "deprivado materno", porque su madre no lo cuidó ni amamantó cuando nació. No lo besó ni lo acarició al llegar al mundo.
Incluso, el psicólogo Rubilar afirma que sin una madre tuberculosa no habría surgido un poeta de la talla oceánica de Neruda.
AMOR SIN LÍMITES
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Un Neruda que navegó y naufragó en un tumultuoso mar de amores sin límites.
La ausencia de su madre, la soledad, el sentimiento de abandono lo persiguieron toda su vida, lo que quedó plasmado en su obra, en sus relaciones afectivas, en su permanente búsqueda del amor.
Ausencia – Soledad – Abandono, es la trilogía básica de su gigantesca poesía, que también está hilvanada con el amor en todas sus facetas, con la nostalgia, el dolor, la pasión y la angustia.
Esa falta de amor materno lo persiguió por el mundo y nunca cesó de buscar las mujeres que pudieran arrullarlo, acariciarlo, darle la ternura y la tibieza del calor maternal. Se había quedado sin madre en los primeros días de su larga vida.
Si él era acusado de machista más en la vida real que en su vida poética, Pablo se transformaba en un niño en los brazos de una mujer amada. Ser amado como él quería ser amado era una misión imposible, aunque muchas mujeres pasaron por su vida para tratar de amarlo a su manera o tratar de ser amadas como él quería.
Han sido contadas unas 70 mujeres cercanamente conocidas por el poeta, incluyendo las pocas mujeres de su familia y sus simples amigas, pero fueron muy pocas las que lo amaron, las que él amó o las que lo hicieron sufrir de amor.
En su búsqueda vivió junto a mujeres mayores, como la poeta argentina Delia del Carril, que representaba para él una verdadera figura materna, con 20 años de diferencia.
Ella fue la mujer que lo ayudó en Madrid a su lanzamiento a la fama mundial, formándolo, educándolo, presentándolo en los más prestigiosos círculos literarios europeos, esencialmente en España, donde conoció a las grandes plumas hispánicas del Siglo XX.
No fue difícil para él convertirse en amante de Delia del Carril, pero lo hizo abandonando a su primera esposa, la holandesa Maruca, más joven que él, y a su única hija enferma de muerte, Malva Marina, cuyo prematuro fallecimiento le dejó también huellas imborrables.
En el ocaso de su propia vida, Pablo estaba casado con la actriz y cantante chilena Matilde Urrutia, un poco más joven que él, pero igual se dejó tentar por una amante 40 años más joven, Alicia, que sería la última mujer que le diera a su vida unas pinceladas adicionales de ese misterioso amor que siempre buscó.
Delia del Carril le ofreció la protección maternal que buscaba afanosamente un joven Pablo perdido sentimentalmente en Europa.
Matile Urrutia le ofreció la seguridad del último camino y tuvo el gran mérito de ensamblar en un personaje de leyenda a un pueblerino e inocente Neftalí con un mundano, ambicioso y egocéntrico Pablo.
Ella "unió" al Poeta y al Hombre, lo esotérico, lo poético, con lo espiritual y lo terrenal.
Alicia lo perfumó en su adios final del amor tierno, juvenil y fresco que también alimentó los sueños del poeta.
Pablo viajó al pasado y al futuro con la magia del amor.
Tanto lo buscó, que terminó enamorándose del amor.
Y dejó testimonio de ello en su poemario "Crepusculario", su primera gran obra publicada cuando apenas bordeaba los 19 años, un año antes de saborear las mieles del éxito mundial con sus "Veinte poemas de amor y una canción desesperada », cuando ya se consideraba un hombre víctima del amor. Pero sólo era un jovencito que empezaba a familiarizarse con una larga vida de sufrimiento, soledades y remezones sentimentales.
Lo confirmó a sus 40 años en "Los versos del Capitán », dedicados en la clandestinidad a su amante de entonces, Matilde Urrutia, con quien se había refugiado en la Isla de Capri, abandonando a...Delia del Carril en España.
Esta vez, debió esconderse en el anonimato para no revelar en forma prematura la pasión enceguecida por su nuevo amor clandestino y confesar a viva voz que necesitaba con urgencia cambiar de pasiones.
Necesitaba asegurarse con otra mujer antes de abandonar a la anterior.
Fue un hombre de amores paralelos. Fue infiel pero se confesaba leal a las mujeres que más compartían su vida.
Vivió amores en dos aguas. Pero pocas veces lo confesó.
Huía de la soledad amando en silencio, amando en prosa, amando a dos mujeres a la vez.
Engañaba al amor y difrazaba su soledad.
La soledad le había herido profundamente durante sus cinco años como Cónsul de Chile en países de Oriente, de los 23 a los 28 años, donde amó, sufrio de amor y huyó del amor.
Se volvió a dar cita con la soledad 40 años más tarde, en 1971 en París, cuando amaba en secreto a la que fuese la última amante de su vida : Alicia, la última mujer que lo hizo llorar de amor.
Los 20 Poemas de Amor no fueron inspirados ni dedicados a 20 mujeres.
Solo fueron dos o tres las musas que lo hirieron en sus años mozos antes de dar paso al amor, al amor real o platónico, al amor carnal o imaginario, al amor que le inspiraron esos grandiosos poemas.
Pero sí, muchas mujeres se disputaron hasta el día de la muerte del poeta (22 de septiembre 1973) el prestigio de haber sido una de aquéllas mujeres inspiradoras de tan profundas e íntimas confesiones de amor.
Pablo nunca confesó ni quiso confesar públicamente a quienes había dedicado esos poemas. Se molestaba mucho cuando los periodistas lo acosaban al respecto, pero en sus confesiones escritas dejó la puerta abierta a las interpretaciones más cercanas a la realidad, ilusionando a
sus principales musas y desilusionando a muchas otras que se creian ser flores preferidas del jardín privado del vate.
Nadie imaginó que uno de sus mejores poemas, el Poema 15, lo dedicaría a su madre.
Los estudiosos de Neruda, los sicólogos que han tratado de descifrar y comprender los traumas del poeta han asegurado que ese poema está dedicado a una mujer muerta....
Se los leeré para que ustedes saquen sus propias conclusiones:
ME GUSTAS CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE,
Y ME OYES DESDE LEJOS, Y MI VOZ NO TE TOCA.
PARECE QUE LOS OJOS SE TE HUBIERAN VOLADO
Y PARECE QUE UN BESO TE CERRARA LA BOCA.
COMO TODAS LAS COSAS ESTÁN LLENAS DE MI ALMA,
EMERGES DE LAS COSAS, LLENA DEL ALMA MÍA.
MARIPOSA DE SUENO, TE PARECES A MI ALMA,
Y TE PARECES A LA PALABRA MELANCOLÍA.
ME GUSTAS CUANDO CALLAS Y ESTÁS COMO DISTANTE.
Y ESTÁS COMO QUEJÁNDOTE, MARIPOSA EN ARRULLO.
Y ME OYES DESDE LEJOS, Y MI VOZ NO TE ALCANZA
DÉJAME QUE ME CALLE CON EL SILENCIO TUYO
DÉJAME QUE TE HABLE TAMBIÉN CON TU SILENCIO
CLARO COMO UNA LÁMPARA, SIMPLE COMO UN ANILLO.
ERES COMO LA NOCHE, CALLADA Y CONSTELADA.
TU SILENCIO ES DE ESTRELLA, TAN LEJANO Y SENCILLO
ME GUSTAS CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE.
DISTANTE Y DOLOROSA COMO SI HUBIERAS MUERTO.
UNA PALABRA ENTONCES, UNA SONRISA BASTAN
Y ESTOY ALEGRE, ALEGRE DE QUE NO SEA CIERTO.
Alejándonos de esta sabia melancolía, debo decirles que muchas voces femeninas han criticado el "machismo" de Neruda por este y por otros poemas, pero esencialmente por aquello de que... « me gustas cuando callas porque estás como ausente… »
Toman la palabra del vate como si el silencio femenino fuese el climax de la admiración del poeta por la mujer. Lo que no era cierto porque Neruda amaba a las mujeres en todas sus facetas.
Estas voces critican que Pablo primero amaba a Pablo y que sus mujeres "debían" amarlo antes de ser amadas por él. Según estas críticas, Pablo fue un mito para muchas mujeres, aunque muchas otras lo amaron por sus versos o se dejaron amar por sus versos.
Al mismo tiempo, hubo mujeres que quisieron matar al mito Neruda, como la escritora brasileña Jurema Finamor, que fue durante 30 años su secretaria, desde 1934 a 1964. Incluso, escribió un libro ("Pablo e Don Pablo", Editorial Nordica, Río de Janeiro, 1975), para "ayudar a destruir el mito Neruda", cansada de "oportunistas disfrazados de santos, de vanidosos egocéntricos con máscaras de humanistas", como subraya en su obra, que nunca fue traducida a lengua alguna y que se quedó encerrada entre las montañas y el mar de Brasil.
Eso era para ella Pablo Neruda, un "egocéntrico con máscara de humanista", y lo era también para muchas otras mujeres que no lograban conciliar al poeta con el hombre. Es decir, al poeta que amaba el amor y al hombre que destruia la ilusión.
Neruda fue múltiple y arrollador.
"Yo viví mucho tiempo", dejó escrito y en ese "mucho tiempo" hizo sufrir a muchas mujeres y sufrió las crudas enemistades literarias de su tiempo, llegando incluso a insultos públicos con otros poetas, o al silencio de ignorar su existencia como tal.
Había celo y mucha egolatría en su alma de poeta.
El escritor chileno Enrique Lafourcade es otro gran crítico de Neruda, del que dijo en un libro que el poeta universal "vivió en un Mundo de Maravillas".
Caprichoso como un niño, Neruda era de espíritu zigzageante, moviéndose entre los vaivenes de las tentaciones terrenales, la sumisión al comunismo y los odios vitalicios a sus rivales poéticos. Esas mismas voces discrepantes criticaron hasta el cansancio el machismo del poeta hecho hombre.
Por todo ello no se puede separar la obra del autor.
Su oceánica obra es sensible. El autor es polémico.
LOS TRAUMAS DEL HOMBRE
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Las turbulentas aguas que agitan al autor y a su obra pasan por los « traumas del hombre ».
Que si era más machista en la vida real que en su vida poética, es una de las conclusiones más importantes de estudios sicológicos dedicados a analizar los traumas de Neruda, que tenía traumas como todo mortal pero de los que no se hablaba en vida porque el vate era como un monstruo sagrado en su país y respetado en el mundo de las letras.
Estaba arropado por el comunismo mundial, por los grandes poetas del mundo, por escritores, por presidentes y por los miembros de la Academia Sueca que otorga los Premios Nobel.
Su obra poética es tan política como terrenal y sentimental, pero a la postre la poesía romántica parece imponerse a sus Odas a Stalin o a sus Odas a la Cebolla, al Perejil, a las Uvas y al Vino.
Su obra ha sido menos criticada que su personalidad.
Por eso, al comienzo de esta conferencia les hablé más de Neftalí que de Pablo. Neftalí era el que estaba lleno de sentimientos puros, de amor platónico, de pasión inocente. Pablo estaba lleno de inquietudes, de sed de amor, de gloria y fama. Quería conquistar océanos y fronteras. Recorrer el mundo entero con su canto.
Por ello Neftalí, el pueblerino, creó a Pablo para escapar, sacar de su interior su otro yo que le hacía daño, que lo agobiaba. En la piel de Pablo podia pasear su arte por el mundo y llorar con libertad a su madre.
Como Neftalí, Pablo seguía adorando a la madre que no conoció y enamorando a las chicas de su pueblo con inocentes poemas de amor.
Sus traumas fueron creciendo con su fama.
El sicólogo y profesor de filosofía chileno Luís Rubilar, autor de una "Psicobiografía de Pablo Neruda» (Identidad Psicosocial y Creación Poética, Editorial USACH 2003), hace en su obra una clara radiografía de los traumas del poeta, afirmando sin titubeos que vivió sumido en una mezcla de "volubilidad, inseguridad y egocentrismo".
No deja duda alguna en su análisis de que Pablo era un "machista en su vida y en su obra", como lo fue Freud y otros grandes personajes del Siglo XX.
Neruda, disfrazaba su machismo en la figura de un "seductor amatorio", explica Rubilar en una entrevista concedida hace agunos años a Cecilia Rovaretti.
Reconoce, al mismo tiempo, que las criticas a su polémica personalidad fueron evitadas en vida porque el poeta era un "intocable de rostro humano", una figura como de mármol, que al bajarla al plano humano para rastrear su sicodinamismo se hacía un acto un poco irrespetuoso, irreverente, aunque sin quitar ni poner nada a la grandeza de su obra.
Curiosamente, el libro del profesor Rubilar tuvo una limitada difusión en los medios especializados y poco después de su publicación (en el 2003) desapareció de las librerías y hoy no se encuentra en Chile, en Argentina, así como en otros países latinoamericanos ni en España, donde el sicólogo explicó el contenido de su obra durante el Congreso Europeo de Sicología de Granada (2005).
Su libro nació de su tesis doctoral «Construcción de la identidad de Neruda: hacia una psicobiografía de poeta ».
En su interpretación "sicocrítica" de Neruda, en la que analiza la vida-poesía del autor, Rubilar dice que con Matilde Urrutia –su última esposa-, el poeta no hace distinción en sus textos entre lo poético y lo vital, tiene momentos de regresión en que la confusión es claramente con la figura materna.
Lo dice en ese poema en el que pide a Matilde que no lo olvide, "que si depierto y lloro es porque en sueños sólo soy un niño perdido que busca entre las hojas de la noche tus manos, el contacto del trigo que tu me comunicas..."
Lo escribió para Matilde pero quedó como una muestra más de las heridas del niño dormido sin las caricias maternas.
Y lo confirma en su poema-testamento en el que señala:
"Matilde Urrutia, aquí te dejo lo que tuve y lo que no tuve, lo que soy y lo que no soy. Mi amor es un niño que llora, no quiere salir de tus brazos, yo te lo dejo para siempre: eres para mí la más bella".
Ese niño murió con la posterior muerte de Matilde. Pero la obra de este poeta-niño herido vivirá para siempre.
Rubilar ubica por todo ello a Neruda en lo que en sicología se llama un "deprivado materno», porque durante toda su vida el poeta buscó, sicológicamente hablando, aquello de lo cual estuvo carenciado en su niñez, lo que explica sus relaciones afectivas, sexuales, sus búsqueadas, su sentir.
Esa es la base de la tésis de este sicólogo, que analiza sicológica y filosóficamente al gran poeta chileno.
En todo el discurso Nerudiano hay un mensaje para su madre y la palabra clave, como lo subrayamos antes, es la palabra Rosa, que reina en su obra y no es por casualidad que su madre se llamase Rosa.
No hay una Rosa en cada poema de Neruda, pero se le encuentra en muchos de ellos. Toda su obra es una especie de himno al amor perdido que se llamaba Rosa.
El profesor Rubilar estima que este era un acto semi-consciente, porque Neruda no huyó de su falsa identidad de poeta, habiendo dejado incluso escrito que no sabía quien era él realmente.
"Si alguien me pregunta quien soy yo, le diría no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quien soy".
No dejaba de tener razón, pues escarbando en su poesía se llega a las claves para desmenuzar su obra, para escarbar en sus secretos más íntimos, para descubrir al Poeta-Hombre.
Y eso es lo que he intentado transmitirles esta noche. Analizar al Hombre para conocer mejor al Poeta y disfrutar de su gran potencia creadora.
Lo que si queda muy claro es que en su constante búsqueda del amor, Neruda se enamoró del Amor y como tal le rindió temprano tributo en poemas tan universales como los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada», traducidos a todos los idiomas y a muchos lenguas y que han servido para enamorar a miles de hombres y mujeres del mundo.
Un himno al amor que debemos realzar en estos tiempos de crisis, en los que el amor debe reinar en un mundo que muchas veces se aleja de la paz.
No saben como me han hecho feliz esta noche al poder compartir con ustedes la magnitud del alma poética de un gran maestro de la poesía universal, cuya prolífica pluma se silenció solo con la muerte
¡ Muchas gracias !
MIAMI, Florida, 13 de Marzo 2009
(EUROLATINNEWS)
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