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Sociedad:
DERECHISTA PIÑERA GANA SIN SORPRESAS ELECCION PRESIDENCIAL CHILENA

Por Humberto ZUMARÁN, Corresponsal en Chile



SANTIAGO - El derechista Sebastián Piñera ganó sin sorpresas la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas, escoltado por el candidato oficialista de centro-izquierda Eduardo Frei, sin que el independiente Marco Enríquez Ominami ni el socialista Jorge Arrate pudieran alterar los pronósticos de las principales encuestas previas al acto electoral del domingo 13 de diciembre en el que participaron más de ocho millones de chilenos.

Piñera, líder de la Coalición por el Cambio se impuso con el 44% de los sufragios, dejando el 29,6% a Frei, el 20% a Henríquez-Ominami y el 6,1% a Arrate, en la primera vuelta de las quintas y poco apasionantes elecciones presidenciales democráticas tras la dictadura militar del general Augusto Pinochet, que en 1973 derrocó al extinto presidente socialista Salvador Allende para mantener durante 17 años un sangriento gobierno de facto.

Piñera, que desde ya es considerado como el favorito para conquistar la banda presidencial en la segunda vuelta electoral del 17 de enero, puede convertirse en el primer presidente derechista desde hace más de 40 años, desde la presidencia del conservador Jorge Alessandri, que en 1966 entregó el poder al demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, padre del actual candidato de la coalición gubernamental de centro-izquierda, que a su vez fue reemplazado en 1970 en el cargo por el socialista Salvador Allende, que murió durante el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que hirió y aplastó la democracia chilena.

Más de ocho millones de chilenos fueron convocados a participar en estas elecciones, en las que también se elegían parcialmente senadores dipuados, pero que no provocaron mayores sorpresas. El candidato presidencial que sea elegido, en enero, reemplazará a la presidenta socialista Michelle Bachelet, la cuarta mandataria de la gobernante Concertación centro-izquierdista de Partidos por la Democracia, surgida hace 20 años para terminar con la dictadura pinochetista (1973-1990).

Esta mueva elección presidencial chilena tiene --según analistas-- singulares y especiales características políticas, porque por primera vez la oficialista Concertación gobiernista ve amenazada su permanencia en el poder político por divisiones internas y por la avasalladora campaña de la derechista Renovación Por el Cambio que encabeza el rico empresario Sebastián Piñera Echenique, ganador de todas las encuestas de opinión pública, vinculado a numerosas y grande empresas, entre ellas, la compañía internacional de aviación Lan-Chile.

En la última encuesta CERC (Centro de Estudio de la Realidad Contemporánea), Sebastián Piñera acumulaba el 44,1 % de las preferencias. Eduardo Frei, el 31 %. Marco Enríquez-Ominami, el 17,7 % y el ex ministro del Presiente Salvador Allende, el ex socialista Jorge Arrate, el 7,2%, pronóstico que se confirmó en la primera vuelta, salvo escasos porcentajes de diferencia de los dos últimos candidatos.

Por su parte, la gobernante Concertación que integran democristianos. Socialistas, radicales y el Partido por la Democracia, decidieron postular al poco carismático ex presidente demócrata-cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del ex mandatario Eduardo Frei Montalva, asesinado por agentes de la policía secreta de la dictadura del general Augusto Pinochet, según recientes e impactantes revelaciones de la justicia chilena.

Frei. un abogado de 66 años, marcaba las segundas preferencias en las encuestas de opinión pública, pero en la segunda vuelta del 17 de enero próximo podría sorprender a Piñera, al sumársele eventualmente parte de los votos de los partidos y movimientos políticos de Enriquez-Ominami y Arrate, sin descartarse la posibilidad de un "empate técnico" con el líder derechista, según se estima en medios de las diferentes campañas eleccionarias.

Aunque Arrate anunció su decisión de apoyar a Frei en la segunda vuelta, Enríquez Ominami anunció a los cuatro vientos su determinación de "no endosar" sus votos en favor de ninguno de los dos candidatos finalistas, a quienes considera representantes de un nefasto pasado político. Si Frei logra conquistar estos votos, podría darse el caso de un posible quinto gobierno de la multipartidista Concertación Democrática, actualmente en el poder, opinan optimistas partidarios del senador democristiano.

Pero, en todo caso, el resultado final de la elección presidencial en Chile dependerá de la cantidad de votos que puedan conquistar Frei o Piñera de los votos conseguidos en la primera vuelta por el inesperado “candidato sorpresa”, Marco Enríquez-Ominami, un joven diputado que abandonó las filas del socialismo para levantar una candidatura independiente, donde incluyo las más diversas tendencias políticas, considerando a los decepcionados de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia, que encabeza la Presidenta Michelle Bachelet.

Enriquez-Ominami, es hijo del ex líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de tendencia castrista, Miguel Enriquez, asesinado a balazos bajo el régimen dictatorial de Augusto Pinochet en 1976. Si bien Marco Enríquez ha viajado en diversas ocasiones a Cuba invitado por el propio Fidel Castro para conocer un hospital y calles que llevan el nombre de su padre en homenaje a su lucha contra el gobierno militar chileno, en varias oportunidades, en la actual campaña eleccionaria se ha manifestado contrario al régimen de La Habana.

“Cuba no es mi modelo, porque no me gustan las dictaduras y en Cuba no hay democracia”, afirmó en un reciente programa de la televisión chilena.

Por estas y otras declaraciones, de alguna manera contradictorias, los adversarios del joven diputado le han enrostrado su confusión política y la falta de un respaldo partidario orgánico que hubiese podido despejar a tiempo varias incógnitas para haber podido lograr su sueño de pasar a la segunda vuelta electoral.

A pesar de la presencia de este joven candidato que abogó por el "voto protesta" contra un añejo sistema político y contra los elefantes políticos del pasado, estas nuevas elecciones post-dictadura son las menos apasionantes de la historia electoral chilena y una gran parte del electorado se siente confundido por la falta de argumentos convincentes de los diversos candidatos y por la escasa profundidad de los modelos partidistas para convencer a unos electores divididos entre decepcionados de la labor gubernamental de la Concertación centro-izquierdista y los electores poco atraidos por los nuevos modelos propiciados por el joven independiente de izquierda Marco Enríquez o por el experimentado empresario derechista Sebastian Piñera que ha querido alejarse de la derecha conservadora-pinochetista para abogar por las libertades en una “real democracia”.

Las dudas nunca fueron tan importantes como ahora en el desorientado electorado chileno.

(EUROLATINNEWS)

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