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A Cecilia de Torres
PERSIGUIENDO MARIPOSAS CARNÍVORAS
Ingrid TEMPEL (París)
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Sonreímos aunque atravesemos la vida con heridas incurables
y las mariposas carnívoras que guían nuestra errancia
dibujen un recorrido caprichoso en la tibieza vespertina.
A veces basta una frase
para recordarnos un sufrimiento antiguo
mil veces negado y suprimido
asfixiado en las insomnes madrugadas solitarias
como si por un curioso desdoblamiento
fuésemos la mujer que se mira a sí misma
desde ambos lados del espejo
gritando
con las manos crispadas en la superficie mágica del dolor.
A partir de ese descubrimiento somos ella y la otra
la que se niega a vivir su duelo
y la que lo vomita muy a su pesar
en el enfrentamiento permanente con que Eros y Tanatos
se disputan nuestra supervivencia.
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A Lidya Buzio
ABRIR LOS OJOS NUEVAMENTE
Ingrid TEMPEL (París)
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El tiempo resbala en los ojos de este viaje
que desgarra las invisibles telarañas de mi domesticidad
en este pueblo donde descubro
una realidad tan diferente
que me devuelve a mis raíces más desnuda que nunca
incapaz de olvidar los duelos, los exilios
y los amores traicionados
aunque a mi lenguaje natal haya sumado otros idomas
y las cicatrices de tantos libros surquen una memoria indómita.
Así navego en una dimensión sin espacio ni tiempo
flotando en el sueño de un gato capaz de atacar
a las peores alimañas
como si hubiera dejado de pertenecerme
y este felino que defiende un territorio humano
con garras envenenadas
me recordase que a pesar del conocimiento y el desamor
soy capaz de largas horas de serenidad
cuando la infancia vuelve
en las caricias de un verano melancólico.
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CELEBRACIÓN
Ingrid TEMPEL (París)
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No hay silencio que resista
a esta celebración animal de un nuevo día
ni cuerpo que sobreviva a tantas fugas y traiciones
mientras la fauna del jardín continúa reproduciéndose
y los turistas arrastran valijas llenas de tesoros
hacia los bulliciosos aeropuertos de la jungla urbana.
Cada uno de ellos reanuda su ciclo de separaciones
guiándose por una brújula que este verano
sedujo a las secretarias tristes
que soñaban con un amante griego
y a los ejecutivos marchitos que pagaron bailarinas asiáticas
antes de que el otoño los confinase nuevamente
en celdas donde cada jefe es esclavo de su propia codicia.
Algún artista dibujará los animales prehistóricos
que encontró flotando en la costa de Greenport
buscando la felicidad en un mundo tan remoto
que ni zoólogos ni poetas han podido descifrar su clave.
Ahora que la vida es tan larga y el amor tan breve
infinita es la esperanza de los gatos que atraviesan el jardín
allí donde los seres humanos están a su servicio
aunque hinquen los colmillos majestuosamente
en su último espacio de libertad.
(EUROLATINNEWS)
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