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Gastronomía:
LOS BENDITOS CALDOS DE UNA ISLA ESPAÑOLA
Por Paola SANDOVAL
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PORRERES-MALLORCA, España (EUROLATINNEWS) – España es reconocida por sus estupendos frutos vinícolas recolectados en la península ibérica, pero una de sus islas mediterráneas está afianzándose también en el mercado internacional como productora de un vino estrella: muchos enólogos y sumillers ya se apuntan a este apadrinazgo.
Los mostos de las Islas Baleares son conocidos desde antaño, pero ahora se están ubicando entre los mejores del mundo, compitiendo en calidad con los grandes vinos peninsulares o con los sagrados caldos extranjeros procedentes de Francia, Chile, Argentina, Italia, Sudáfrica o Australia que son los más competitivos a nivel mundial.
“Los viñedos lacetanos en Hispania son famosos por el mucho vino que de ellos se obtiene, pero los tarraconenses y los lauronenses lo son por su finura, así como los baleáricos, que se comparan con los mejores de Italia".
De esta manera, exaltaba el poeta romano Plinio, en el siglo I, la excelencia de los vinos de Mallorca. Caldos que, 2.000 años después, siguen cosechando elogios y galardones allende los mares, y que hoy saltan a la palestra por posicionarse entre los mejores del mundo.
La isla de Mallorca cuenta con cerca de un centenar de bodegas que usualmente exponen sus vinos ante los paladares de los profesionales más exigentes del sector, todos llegados desde los distintos puntos cardinales del mundo.
Según los expertos, las fincas–viñedos baleares se han convertido en las nuevas protagonistas del sector, y en estas, ellos mismos participan en una rigurosa y comentada cata, codo a codo con los propietarios de cada bodega.
El sector vitivinícola mallorquín se compone de 63 bodegas de diferentes tamaños, principalmente de una fuerte presencia de pequeñas explotaciones familiares o de socios que se inician en el negocio como pasatiempo hasta convertirlo finalmente en su medio de vida.
En la isla, la superficie de viñedos ocupa unas 3.000 hectáreas y da trabajo a más de 1.000 personas. Alrededor del 35 por ciento de la producción se dedica a la exportación fuera de la comunidad balear, la mayoría bajo mecanismos de control como las Denominaciones de Origen (D.O.).
Bárbara Mesquida, directora de la distinguida Bodega Jaume Mesquida (denominación de origen ‘Pla y Llevant’) define los vinos baleares como "nuevos para la gente de a pie, si bien de excelente y reconocida calidad para expertos como Robert Parker (el gurú implacable del mundo del vino) que calificó, por ejemplo, con 90 puntos (sobre 100) nuestro vino Jaume Mesquida Negre 2005”.
“En nuestro caso particular –subraya-, queremos abrirnos a más mercados que el español peninsular, para que se puedan distribuir mejor nuestros caldos. Las Denominaciones de Origen defienden la calidad del producto y son una garantía de control del mismo".
“El vino mallorquín -añade al mostrarnos unas estupendas obras de arte en forma de cajas pintadas para sus vinos- es de alta calidad y muy específico de cada zona. Los microclimas favorecen la diversidad del producto. Los productores de vino de la isla apostamos siempre a mejorar la calidad y también la imagen de las etiquetas y botellas, algo vital en el negocio del vino".
Las guías y catálogos internacionales más importantes hacen mención honorífica a cinco vinos mallorquines que ya obtuvieron sendas Medallas de Plata por su extraordinaria calidad: El Jaume Mesquida Selección familiar Sira 2005 (D.O Pla y Llevant), el Cabernet-Sauvignon 2005 de Butxet (D.O. Pla y Llevant), Torrent Negre 2004 de Miquel Gelabert (D.O. Pla i Llevant), Ses Marjades de la bodega Es Verger (D.O.Vi de la Terra) y el crianza 2005 Manto Negro de la bodega Macià Batle (D.O. Binissalem).
El más laureado es Miquel Gelabert, nada novato en lo que a galardones a nivel mundial se refiere. De hecho, en 2001, sólo en su debut en el Salón del Vino Internacional de Bruselas ganó la Medalla de Oro.
Gelabert, que fundó la bodega en 1985, siempre resalta que "esto nació como un hobby”.
“Entonces teníamos un restaurante que cerramos en 2000 para dedicarnos sólo al vino. Y hasta 2001 no salimos fuera de la isla", señala Miquel Gelabert, que explota a la fecha nueve hectáreas de viñedos propios en Manacor (zona sur este de la isla), produciendo entre 35.000 y 40.000 botellas, que son mayoritariamente exportadas al extranjero.
Asimismo, Bàrbara Mesquida esta más que satisfecha porque las añadas de su bodega son muy cotizadas en Estados Unidos y en Europa. Esta bodega fundada por su bisabuelo, Jaume Mesquida, explota en la actualidad 22 hectáreas y media de viñedos en Porreres (zona sur este de la isla).
"Nuestro vino es totalmente artesanal, de calidad, frutoso, de olor intenso, con carácter y con gusto largo en la boca, y sobre todo, de poco tiempo en barrica. Elaboramos vinos blancos, rosados, tintos y espumosos, alrededor de unas 170.000 botellas al año", puntualiza al indicarnos que también se obtienen sus excelentes vinos por la tienda oline www.jaumemesquida.com
Si desea alegrar el alma como el Dios Baco manda, apresurese a descorchar un buen vino mallorquín donde los haya, y a comprobar lo bien que sientan por su buen maridaje con todas las comidas.
Un buen comer y un buen beber, es sabia costumbre de las más finas gargantas de la historia humana.
El buen vino nació casi con el hombre…y sigue alegrándole la vida.
(EUROLATINNEWS)
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